Por Rafael J. Ramos Vázquez
La triste, desastrosa e inesperada temporada ha terminado. Todos decepcionados. Los aficionados de los Leones se preguntan, ¿qué pasó con los Leones?
El mismísimo dueño reconoce que fue un año de fracasos. ¿Quién es el culpable? ¿El dueño? ¿Los jugadores? ¿El mánager? ¿La afición? Ninguno de ellos en mi opinión. Haré un análisis sencillo como seguidor de los melenudos, no como experto del bate y la pelota, que desde luego no lo soy, simplemente daré mi parecer.
Empecemos por el propietario del club. Éste siempre tuvo la billetera abierta para tener un equipo competitivo y ganador, no escatimó en traer jugadores; al equipo ingresaron muchos “refuerzos” tanto para las diferentes posiciones y robustecer el bateo como para consolidar el cuerpo de serpentineros. Concluyo: el mandamás no tiene la culpa de los resultados, hizo su parte, quizá la más difícil, tener la chequera a disposición.
La afición, la noble y fiel fanaticada está exonerada. Asistió durante toda la temporada al estadio para apoyar al equipo a pesar de las derrotas que venían en cascada. La toallita, cuando lo permitieron, fue agitada optimistamente. Sólo confirmó que Yucatán tiene una afición conocedora, de primera, que ama el béisbol y que está con su equipo en las duras y en las maduras.
A los jugadores, muchos refuerzos, aunque les dijeron que jugarían con los Leones, vinieron sin garras. Trajeron gente de “renombre” que no hizo su trabajo para destacar y rendir de acuerdo con su prestigio y salario, tal vez pensaban que hacían un favor al venir a esta plaza. Del desfile de peloteros muchos eran veteranos, fuera de forma, sobre todo en el pitcheo, a eso se debió que se perdieran muchos partidos. A varios jugadores no se les puede culpar del todo, porque sí hubo quienes se fajaron, los menos, aunque no fue suficiente.
El mánager: en este rubro no podemos señalar a un culpable, ya que hubo varios cambios que no permiten evaluar adecuadamente su desempeño. Aunque todos en lo general hicieron pésimas decisiones a la hora de aplicar el librito.
Definitivamente el equipo necesita una restructuración para el siguiente calendario. Hacer un análisis y conservar a los peloteros que sean pilares en el equipo para que la fanaticada se identifique con ellos. Este año vinieron varios que ni siquiera es posible acordarse de sus nombres, pasaron sin pena ni gloria.
A mi criterio, el rotundo fracaso de esta temporada es atribuible a la gerencia operativa, departamento que no se ve, pero cuyas decisiones impactan fundamentalmente en el desempeño del equipo. Esa sección de la administración debe de estar a cargo de una persona conocedora y de buen criterio, que tome las decisiones correctas, que esté conectada con todos los equipos de la liga, con gente de la Gran Carpa y de sus sucursales, para contratar a los elementos adecuados. No se trata de traer muchos jugadores, sino que sean beisbolistas de calidad y cubran adecuadamente la posición para la cual fueron contratados. Si el que ocupa ese puesto no es capaz, seguiremos teniendo más de lo mismo. Esperemos que el león mayor analice y decida quién debe ocupar esa gerencia, de esa sola decisión depende básicamente el futuro para que el calendario 2026 sea exitoso y Yucatán tenga el equipo melenudo que clasificando a la postemporada y alcemos nuevamente el trofeo de campeones. ¡Sí se puede! Mérida, agosto de 2025
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