Steven Kwan, de los Guardianes de Cleveland, batea un sencillo durante la cuarta entrada del juego de béisbol de Grandes Ligas, el domingo
Steven Kwan, de los Guardianes de Cleveland, batea un sencillo durante la cuarta entrada del juego de béisbol de Grandes Ligas, el domingo

Ketel Marte, segunda base de los Cascabeles, vivió un dramático turno al bate en la décima entrada contra los Rojos de Cincinnati.

Enfrentando lanzamientos de 100 mph y sliders de 90 mph de Graham Ashcraft, Marte conectó un sencillo entre jardín derecho y central en su lanzamiento número 13, empatando la pizarra.

Este hecho refleja que los bateadores aún pueden imponerse a la alta velocidad.

“Las cosas buenas suceden cuando la pones la pelota en juego”, dijo Bruce Bochy, manager de los Rangers.

Aunque los ponches han aumentado en los últimos 15-20 años, la ofensiva muestra ligeros avances.

Desde 2018, los abanicados superan a los imparables en muchos partidos de Grandes Ligas.

Los cambios de reglas implementados en 2023 impulsaron la acción ofensiva, acortaron la duración de los juegos y aumentaron la asistencia.

Aún eliminando cambios en el cuadro interior, los promedios de bateo se mantuvieron bajos debido a los altos ponches.

Hasta el 26 de agosto de 2025, los equipos promedian 8.28 imparables y ponches por encuentro.

El promedio de bateo general subió ligeramente a .246, un avance notable para los bateadores.

Torey Lovullo, mánager de los Cascabeles de Arizona, destacó la importancia de la disciplina y la estrategia:

“Se trata de ser un bateador profesional y ajustar el enfoque con dos strikes”, explicó.

El objetivo es poner la pelota en juego con autoridad, sin buscar jonrones.

La tecnología ha ayudado a los bateadores a enfrentar lanzamientos complicados, como la máquina Trajekt Arc.

Este sistema permite replicar lanzamientos de alta velocidad y efectos reales de cualquier pítcher de Grandes Ligas.

Ryan McMahon, tercera base de los Yanquis, señaló que estas herramientas ayudan a comprender y atacar mejor los lanzamientos.

Algunos equipos han logrado reducir los ponches de manera significativa.

Los Azulejos de Toronto suman 884 abanicados, los Padres de San Diego 900 y los Reales de Kansas City 923.

Estos equipos muestran eficiencia y aspiraciones de postemporada.

Luis Arráez, de San Diego, solo se ha ponchado 15 veces en 514 turnos, promediando un ponche cada 34,27 turnos.

“Es un logro que recuerda a la era de la bola muerta”, destacaron analistas.

La nueva generación de bateadores también muestra capacidad para evitar ponches.

Nico Hoerner, de los Cachorros; Jacob Wilson, de los Atléticos, y Steven Kwan, de Cleveland, lideran en turnos por ponche con 12.50; 12.42 y 10.31 respectivamente.

Trevor Story, de Boston, registra su menor tasa de ponches desde 2021 y acumula .260 de promedio, 21 jonrones y 83 carreras impulsadas.

Story destacó la importancia de tomar lo que la defensiva ofrece y usar el lado derecho del campo.

Mickey Moniak, jardinero de los Rockies, dijo que los jugadores se adaptan a lanzamientos de tres dígitos.

“Ahora la velocidad es solo un número; asumimos que los pitchers lanzarán al menos 95 mph”, explicó.

La temporada 2025 muestra un avance muy leve, pero significativo para los bateadores.

La combinación de nuevas reglas, tecnología y enfoque estratégico ha beneficiado a la ofensiva.

Estrategias con dos strikes y el control del turno al bate son clave para mejorar resultados.

Jugadores como Marte, Arráez y Story ejemplifican cómo la disciplina y preparación influyen en la efectividad.

El enfoque de la nueva generación combina poder y contacto, fortaleciendo la ofensiva de Grandes Ligas.

Equipos y jugadores se adaptan a lanzamientos veloces, usando tecnología y análisis para mejorar desempeño.

La eficiencia en reducir abanicados refleja planificación y preparación estratégica.

La ofensiva moderna se beneficia del equilibrio entre fuerza, contacto y decisiones inteligentes al batear.

Marte, con su sencillo decisivo, demostró la importancia de la paciencia y la preparación.

Los equipos y jugadores muestran cómo ajustes estratégicos y tecnológicos impactan los resultados de la temporada.

La temporada 2025 evidencia una leve recuperación ofensiva frente a la alta velocidad.

El trabajo en mentalidad, tecnología y disciplina marca el camino para una ofensiva más efectiva en el béisbol de las Grandes Ligas.

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