Jugar con diez hombres desde el minuto 18 propició que Deportiva Venados modificara su planteamiento, pero sin renunciar a sus intenciones en el ataque.

A final de cuentas, eso les rindió dividendos a los ciervos en la batalla por la corona de la Copa Promesas, ayer en la cancha central de la Federación Mexicana de Fútbol en Toluca.

Los Tigres de Álica, un recio equipo de Nayarit que se plantó bien para tratar de seguir su paso arrollador en la Copa (y también en la Tercera División, donde van invictos), tuvieron ventaja importante a los 68, y generaron ocasiones de gol, pero la defensa y el portero Jesús Castillo evitaron la caída del marco yucateco.

Y cuando en la tribuna los gritos de apoyo a los Tigres arreciaban, ya con el final muy cercano y tal vez sintiéndose campeones, Deportiva generó una llegada que fue frenada en los linderos del área. Además, hubo una tarjeta roja para el infractor, pero se fue lesionado Jonathan Ciprián, uno de los elementos clave del plantel de Deportiva.

El tiro de Daniel Martínez empató el partido, dejando parado al cancerbero tigre, y cambió el estado anímico de ambos equipos, lo que se reflejó en la definición en los tiros penales.

Desde el manchón de los 12 pasos, José López anotó primero para Deportiva y Alejandro Núñez puso el segundo, yendo parejos hasta entonces. Aries Gutiérrez marcó el tercero y entonces el arquero venado se la rifó deteniendo el tercer disparo, un balazo al centro, que fue prácticamente lo que definió la serie. Rodrigo Uicab puso el cuarto y, con toda la presión, el tirador de los Tigres voló su disparo para dejar sentado el 4-2.

Al final, con los protocolos de la Federación Mexicana, los Venados recibieron el trofeo nacional, en su tercer viaje a un partido definitorio.— Gaspar Silveira

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