Rusell Acosta no olvidará nunca la expresión aquella de “sólo tiene tres nocauts en su carrera”. Ni porque a quien representa el que lo dijo ahora esté en su lista de vencidos antes del límite.

No es rencor. Sólo es reconocimiento y respeto.

“Desde que dijo que no tenía para nocaut, pensé que estaba equivocado y demostré arriba del ring que lo estaba”, expresó Russell, cuya victoria 16 como profesional fue por la vía del cloroformo, imponiéndose en el décimo round al colombiano Edinson Martínez.

En los previos, el representante del cafetero, Juan Carlos Devia, fue el que hizo referencia a lo reducido de los triunfos del yucateco por la vía rápida. En números, el récord mostraba eso: de 15 éxitos, solo tres KO.

Pero en esta carrera todo puede pasar para el que trabaja. Y, clavado en la misión bautizada como “Operación… campeonato del mundo”, Acosta Silveira se ha empeñado en meterse con todo, sabiendo que pueden llegar triunfos rápidos, peleas que enseñan, y de todo agarrar enseñanzas.

Campeón de peso mínimo de la Federación de Boxeo de Norteamérica, el de Kanasín aceptó un reto grande cuando le propusieron irse a un campamento de un mes en plenas fiestas de Navidad y Año Nuevo, algo que, dijeron sus representantes, son grandes distracciones para alguien que debe pelear a mediados de año y tiene la mira en un título del mundo: un mes en Jiquipilco, Estado de México, con todo su equipo. “Sin duda esto me ayudó mucho, tanto en la condición física y la resistencia, y a la concentración”.

La pelea ante Martínez, un tórrido colombiano que no fue perita en dulce, le hizo al yucateco emplearse a fondo tras un arranque explosivo, en el que se veía que quería noquear. No pudo acabarlo temprano y el rival fue exigente, siempre, yéndose hasta el límite, y allá sacó la condición tomada en la altura y frío mexiquenses.

En el octavo pudo noquear, dejando al de Barranquilla en malas condiciones. La pelea se acabó en el décimo.

“Estoy contento por el nocaut, lo trabajé mucho para que llegara, le debía mucho a la afición yucateca un nocaut y gracias a Dios llegó”, dijo ayer al Diario.

La contienda fue intensa. Para muchos iba con cara de empate, o ligera ventaja para Acosta. Pero no dejó lugar a dudas.— Gaspar Silveira

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