Benjamín Gil no solo guió a los Charros de Jalisco a que repitieran en lo más alto de la Liga Mexicana del Pacífico. También se cobró venganza ante Lorenzo Bundy y muchos detractores que lo traían entre ceja y ceja.

Los Charros completaron una humillante barrida sobre los Tomateros de Culiacán, al vencerlos 8-6, y repitieron en el trono, ganándose el derecho de representar a México en la Serie del Caribe.

La llamada “Pequeña Serie Mundial Latinoamericana” se disputará a partir de la próxima semana en el Estadio Panamericano de Zapopan, donde anoche los Charros y sus seguidores coronaron su proeza ante un Culiacán dolido.

En el verano, dirigiendo a los Charros, Gil y su equipo fueron humillados en la Serie del Rey por los Diablos Rojos del México, dirigidos por Bundy, y los aficionados y críticos le cayeron a palos por su forma de expresarse, arrogante siempre.

En esta ocasión fue igual: Gil encendió las redes declarando que “a Culiacán regresaré sólo a visitar a mis amigos. No a jugar esta serie”, cuando la batalla por la corona se puso 2-0 en favor de la novena jalisciense.

Lo cumplió: ayer, en juego de volteretas, los Charros se impusieron 8-6, en el cuarto de la serie, ante una asistencia de 14 mil espectadores, en medio de una locura colectiva. Los Charros tomaron ventaja 5-0 en la segunda, lo que hizo pensar en otra paliza, pero en la tercera Culiacán remontó con racimo de seis registros, aunque los de casa volvieron al ataque e hicieron dos en la sexta para recuperar la delantera y una más en la octava, remachando su cuarto triunfo.

Julián Ornelas bateó cuadrangular que produjo tres carreras en la segunda entrada para guiar el racimo de los Charros, ante Francisco Haro.

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