El regreso de Julio César Chávez Jr. y Omar Chávez al ring se saldó con victorias rápidas la noche del sábado en la Arena Potosí, aunque sin conquistar del todo a la afición, que respondió con tibieza ante el bajo nivel de los rivales.
Pese a la expectativa por ver nuevamente en acción a los hijos de la leyenda Julio César Chávez, el inmueble no registró un lleno y el ambiente osciló entre aplausos moderados y muestras de inconformidad.
El foco de la velada estuvo en Chávez Jr., quien no combatía desde julio de 2025, cuando perdió ante el youtuber convertido en boxeador Jake Paul. Tras aquel episodio y un periodo marcado por problemas legales en Estados Unidos que derivaron en su deportación, el excampeón mundial regresó con la intención de demostrar que, a sus 39 años, aún puede competir en el boxeo profesional.
Su rival, el argentino Ángel Julián Sacco, ofreció poca resistencia. Con evidentes carencias físicas y movilidad limitada, permitió que Chávez Jr. controlara el combate desde el inicio.
En el cuarto asalto, tras una seguidilla de golpes sin respuesta, el referí detuvo la pelea y decretó el triunfo por nocaut técnico. La victoria fue la número 58 en la carrera de Chávez Jr., quien busca dejar atrás las controversias extradeportivas que han marcado los últimos años de su trayectoria.
En el turno estelar previo, Omar Chávez también salió con la mano en alto, aunque su actuación generó descontento entre el público.
El sinaloense, que reaparecía tras un año de inactividad luego de su polémica derrota ante Misael Rodríguez, enfrentó al colombiano José Miguel Torres.
El combate terminó en el segundo asalto, cuando Torres cayó a la lona tras un golpe que pareció carente de contundencia. El sudamericano permaneció de rodillas durante la cuenta reglamentaria, sellando una victoria que fue recibida con abucheos y críticas.
