Disfrutando de otro desayuno con sabor a béisbol, desde la biblotea me centro en comentar lo que atesora el libro: “LMB: 90 aniversario. Historia Imparable”.
Vaya que esas nueve décadas escritas son imparables. Ya son cien años en total los recorridos, y la historia se sigue contando.
En su presentación, el entonces presidente de la Liga, nuestro coterráneo Plinio Escalante Bolio, escribe: “90 años de vida de la LMB, de proporcionar un solaz esparcimiento a los mexicanos, emociones, alegrías y también momentos difíciles”. Plinio, yucateco, fue conciliador, hombre recto, por tanto, sabe lo que dice.
Entre otros autores, Enrique Kerlegand externa en el prólogo su agradecimiento a todos los directivos de la Liga por permitirle escribir, y recuerda en especial a Beto Tapia, que varios años administró a los Ganaderos de Tabasco, con una frase que muchos pueden repetir: “He sido feliz en el béisbol porque me ha permitido hacer muchos amigos”. Todos coincidimos en eso: nos ha dejado grandes amigos el béisbol.
Tomás Morales Fernández, una de las plumas más apasionadas, expertas y respetadas de la pelota, con su genio, hace alusión a que la Liga dio sus primeros pasos teniendo como su corazón a dos hombres importantes: el periodista Alejandro Aguilar Reyes “Fray Nano” y Ernesto Carmona, quienes fundaron en 1925 lo que hoy conocemos como Liga Mexicana de Béisbol.
Otro capítulo importante para la LMB se señala en un apartado: cuando Jorge Pasquel no se midió en costos y comenzó el reto a las Ligas Mayores, trayendo a jugadores que encumbraron la imagen de la Mexicana, como Max Lanier, Luis Rodríguez Olmo, Vernon Stephens, Sal Maglie, Roberto Ortiz, y otros, en 1946. En ese año trajo de paseo al parque de pelota de Ciudad de México ni más ni menos que a Babe Ruth. Jorge Pasquel podía eso y más. Es recordado como fundador de los Diablos Rojos, y falleció luego en un accidente de aviación.
Nombres y hombres grandes de la pelota mexicana, en una historia grande que sigue escribiéndose. Mérida, febrero de 2026
