Amigos aficionados…

La fiesta de los toros está viviendo las ironías propiciadas por quienes, así lo muestran, no saben todo lo que significa la tauromaquia, desde su esencia hasta las grandes proporciones.

Sí, ironías, porque hoy, los taurinos mexicanos celebran una de las fechas más emblemáticas de su calendario: es 5 de febrero, y, si todo fuera como antes de la llegada de la actual corriente política que gobierna al país (con Ciudad de México como bandera), estarían festejando la famosa corrida del aniversario del coso construido a idea de un visionario yucateco. Hace 80 años fue concretado e inaugurado el sueño que concibió la mente de Neguib Simón y durante largas décadas, en el ruedo de la Monumental se escribieron páginas de oro de la Fiesta, para México, para América Hispana y también para España y Francia.

Pero no, no hay toros. El gobierno actual aprobó la petición de los antis, animalistas y paleros, vetando la tauromaquia del escenario taurino más grande y conocido de Latinoamérica. ¡Lo prohibió! Dejó de lado a la Constitución, que pide no prohibir.

La otra parte de la ironía: España celebrará hoy el lanzamiento oficial de los carteles de la Feria de San Isidro con una gala en la Plaza de Las Ventas de Madrid.

España, ciertamente, es la cuna del toreo, el país que más importa en la geografía taurina, de allá la adoptaron otras naciones cuando se descubrieron nuevas tierras. Pero es la patria de los toros porque respetan creencias y costumbres, analizan pros y contras, porque saben que, en el entorno de la fiesta brava, hay un ecosistema que se convierte en una constelación de variantes diversas, que sirve para incentivar al campo, el cuidado de la naturaleza; reproduce, cría, y comercializa al eje central de todo esto, al toro; produce fuentes de empleo que son infinitas, y genera millonarias ganancias con sus tardes de corrida o festejos populares, con derechos de televisión, turismo. Ni se diga Sevilla, o Pamplona… Madrid este año tendrá transmisión en vivo desde el canal público, mandando las imágenes de una tradición y cultura a todo el mundo.

¿Cuál es la diferencia entre lo que pasa en México y lo que se vive en España?

Una nada más: política o servilismo.

Porque es infantil pensar en prohibir una actividad que, tan solo en una tarde como la de hoy, hubiera metido a 40 mil personas (cuando menos), que dejaran ganancias enormes en taquilla, turismo, gastronomía. En Madrid, solo en el San Isidro de 2025, entraron casi 600 mil espectadores (y el aforo de Las Ventas es menor en casi la mitad a la México).

Aguascalientes, con su Feria Nacional de San Marcos, o Jalisco, con su Plaza Nuevo Progreso en Guadalajara, o las fiestas de carnavales en los “tlanes” (Autlán, Jalostotitlán), Tlaxcala como la gran base de la crianza de toro bravo, y Yucatán, como el estado más taurino de México (el que más festejos da), son muestras inequívocas de que la tauromaquia está más viva que nunca y que lo de la Monumental de Insurgentes, es un botín político, simplemente eso.

Recordamos los ecos que nos regalaron las visitas al coso máximo. Esos 5 de febrero o 12 de diciembre, con el lleno, en tardes de frío calentadas por la afición con su pasión. El toreo no muere nunca, pero duele no tenerlo por capricho de otros. Gaspar Silveira

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