Los aficionados de la “mediana vieja guardia” recuerdan bien el nombre de Dave Lopes en el béisbol.
Cuando lanzaba Fernando Valenzuela en la época de gloria del zurdo de Etchohuaquila, Lopes no faltaba en el line up de los Dodgers de Los Ángeles.
Lopes falleció ayer y su deceso enlutó al béisbol de Grandes Ligas, por su aporte como jugador (respetado segunda base y gran corredor de bases) y como mánager, coach e instructor en varias organizaciones.
Los mexicanos lo recuerdan bien. En 1981, en la irrupción del “Toro”, jugaban los Dodgers de Ton Lasorda con Steve Garvey en primera base, Lopes en segunda, el “Pingüino” Ron Cey en tercera y Bill Russell en el campo corto. Dusty Baker cubría el izquierdo, Rick Monday en el central y Pedro Guerrero en el derecho. El receptor de ese Clásico de Otoño fue Steve Yeager. Las narraciones del “Mago” Septién en México y Jaime Jarrín para América Latina siempre hacían menciones grandes del núcleo defensivo que formaban.
Lopes, siempre de amplio bigote, tenía 80 años al fallecer ayer. Fue elegido cuatro veces al Juego de Estrellas durante sus 10 años con los Dodgers. Jugó en cuatro Series Mundiales y se coronó campeón en 1981, ante los Yanquis, un Clásico en el que precisamente Valenzuela fue la gran figura. El “Toro” siempre destacó el don de gente de Lopes con él, pues Fernando no hablaba inglés al llegar a las Grandes Ligas desde 1980.
Tiene el récord de la franquicia de más juegos disputados en la segunda base, con 1,134. Sus 1,145 partidos como primer bate son la segunda mayor cifra en la organización, únicamente detrás de Maury Wills (1,279).
Tenía 27 años cuando debutó en las Grandes Ligas, el 22 de septiembre de 1972. La temporada siguiente, Garvey, Russell, Cey y Lopes iniciaron el primero de 8 años y medio consecutivos como titulares juntos en el cuadro interior.
Lopes se consolidó como uno de los robadores de bases más prolíficos del béisbol. Se estafó 418 bases como dodger, la segunda mayor cifra en la historia de la franquicia, detrás de Wills (490).
