Oscar Schmidt, miembro del Salón de la Fama del Baloncesto y a quien sus compatriotas brasileños conocían como “Mano Santa”, falleció ayer a los 68 años.
El exbasquetbolista luchó contra un tumor cerebral durante 15 años “con valentía, dignidad y resiliencia… mientras seguía siendo un modelo de determinación, generosidad y amor por la vida”, señaló su familia
“Oscar deja un legado que trasciende el deporte e inspira a generaciones de atletas y admiradores en Brasil y en todo el mundo”, afirmó la familia.
Schmidt nunca jugó en la NBA, pero fue muy querido en Brasil por comprometerse con la selección nacional durante 19 años y convertirse en uno de los anotadores más prolíficos en la historia del baloncesto. Brilló en una victoria histórica contra EE.UU. en la final de los Juegos Panamericanos de 1987.
“El mayor jugador de la historia del baloncesto brasileño se despide como un símbolo absoluto del deporte, redefinió los límites de lo que era posible en una cancha”, dijo la Confederación Brasileña de Básquetbol.— AP
