El esperado retorno de los toros de Partido de Resina para una corrida de la Feria de San Isidro dejó muy poco contenido en la expectante tarde en la Plaza de Las Ventas de Madrid.
Antonio Ferrera saludó la única ovación en la quinta cita de abono de la Feria de San Isidro, celebrada ante más de tres cuartos de entrada. Una tarde pobre por el escaso juego de los astados de la ganadería anteriormente conocida como Pablo Romero, un histórico hierro, famoso por su “toro guapo”. Sí fueron relativamente elegantes los ejemplares de este hierro que fue mítico.
Pero casi en todo momento los de Partido de Resina estuvieron por debajo de lo esperado y fueron silenciadas las labores del mexicano Ernesto Javier “Calita” y el venezolano Jesús Enrique Colombo. Y el sudamericano pasó problemas incluso para acomodarse en el tercio de banderillas del que cerró plaza, dejando la labor de último a su cuadrilla, llevándose fuertes abucheos.
Ferrera dejó lo único destacable de la tarde con el toro de mejores embestidas. Una faena de poso y cabeza de Ferrera de menos a más, a base de mucho tesón. De uno en uno tuvo que ser al natural, por donde dejó muletazos sueltos de buen trazo. Tras una estocada, saludó ovación. A su primero le faltó todo lo que requiere Madrid para que una labor llegue al tendido, al igual que al resto de la corrida, sin raza, empuje y emoción.
Calita no pudo hacer nada y los demás toreros, igual que las cuadrillas, pasaron momentos complicados para acomodarse ante las embestidas. Los toros se tardaban en arrancar, se quedaban parados, como antaño pasaba con lo de Miura y las alimañas de Victorino Martín. Lo de expectante espera terminó en decepción. El retorno de los “guapos” fue muy feo.— Gaspar Silveira
