Por donde se le mire, esta edición 2026 de los Leones está hecha un desastre y si no hacen algo urgente, puede ser una de las peores de la historia del club.
Quite las cinco entradas que tiró ayer Ronnie Williams, que ha estado notable en sus apariciones como abridor, y, tal vez, el jonrón y el sencillo de un Henry Ramos que está entre azul y buenas noches, pero más tenue que está quedando a deber como refuerzo.
Lo demás, no se ve por dónde pueda darse una recuperación en la cueva.
Anoche perdieron 3-1 ante los Piratas, en Campeche, un partido que tuvo un final de pesadilla, como ha sido todo el calendario. Derrota 28 para Yucatán, por 15 éxitos, y el sótano es lo que puede tocarle a un equipo que no tiene argumentos deportivos, o al menos, es lo que se ve.
La pobre, anoréxica ofensiva, no fue capaz de producir una carrera teniendo hombres en tercera y segunda sin out en la octava entrada. La débil defensiva comete un error en una jugada que pudo ser un dobleplay salvador en el cierre. Y los bucaneros usaron un bateador emergente con casa llena y respondió con hit de dos anotaciones que mató la pálida ilusión de las fieras.
Williams trabajó cinco actos con tres hits y una carrera, discreto, sí, pero efectivo. Sin embargo, el relevo de Ricardo Rodríguez falló, en parte por un error de Reivaj García en la rola que pintaba para doble matanza en la octava y que fue bien aprovechada por los Piratas.
El duelo tuvo hasta la octava carreras por jonrones, de Ramos en la primera entrada por los Leones; de Félix Pérez en la cuarta por los bucaneros.
En la octava, Alonso Gaitán y Reivaj abrieron con hits, dejando hombres en las esquinas, que luego fueron en tercera y segunda con un robo de base. Pero la anemia apareció: Juan Uriarte rodó a tercera para el primer out; Marco Jaime roleteó el campo corto, enfriando a Gaitán en el plato, y Simón Muzziotti elevó al derecho. Por increíble que parezca, no anotaron. Y las carreras que no hagas, dice el adagio beisbolero, te las harán. ¿Algún emergente para reemplazar a cualquiera de los tres? No hay gente en la banca entre tantas lesiones y jugadores que no están a la altura.
En la novena, con dos fuera, Yucatán puso dos en base. Norberto Obeso recibió fuerte pelotazo y tuvo que ser sacado cargado. El relevista Dan Kubiuk estaba francamente mal. Pero Gaitán mató todo al elevar corto al central… ¡a la primera pitcheada! Y el juego que arrancó con emoción, terminó siendo otra pesadilla para los melenudos.— Gaspar Silveira
