Es posible que los Knicks de Nueva York hayan decidido el campeonato de la NBA en un lapso de 4.5 segundos y la espera de 53 años para un título podría llegar a su fin.

Y no se equivoquen: esos 4.5 segundos nunca serán olvidados por los Knicks. Ni por los Spurs de San Antonio, ni por los aficionados que lo vieron en vivo en el Madison Square Garden o en las pantallas de televisión.

¿Qué sucedió?

Los Knicks estaban abajo por un punto en el cuarto partido de las Finales de la NBA tras llegar a estar perdiendo por hasta 29 puntos, remontan y ganan de manera increíble para ponerse a un triunfo de su primer campeonato en 53 años. Piden tiempo muerto con 5.7 segundos por jugar, justo cuando José Alvarado casi comete una violación de campo atrás que le habría costado a los Knicks la posesión del balón y podría ser costoso.

Así ocurrió:

Quedan 5.7 segundos… comienza la jugada. Llega el tiempo fuera y Josh Hart, de Nueva York, está desolado. Se está culpando por fallar una asignación en el otro extremo, lo que permitió que Stephon Castle, de San Antonio, encestara dos tiros libres que pusieron a su equipo arriba otra vez, ahora 106-105.

“Estoy ahí sentado, simplemente esperando que mis compañeros hagan una jugada”, comentó Hart.

OG Anunoby saca en la banda para los Knicks. Los Spurs deciden no poner a un defensor que le obstaculice la visión, usando a sus cinco jugadores para marcar a los cuatro que se movían por Nueva York. Jalen Brunson se zafa de un par de defensores, incluido Victor Wembanyama, el “Jugador Defensivo del Año” de la liga, y recibe el pase del saque cerca de media cancha.

Quedan 4.3 segundos… Brunson lanza

Brunson da un bote y suelta un tiro desde unos 9 metros, por encima del brazo izquierdo extendido de Wembanyama. Pero falla y su tiro pega en el aro. Se queda corto, y el balón rebota en el hierro y sale hacia arriba.

Anunoby —sin nadie en su camino— corre desde el lugar del saque hacia la pintura. “Simplemente fui y cargué al rebote”, explicó Anunoby. “Intenté hacer un mate con la palma o algo así. El balón pasó por encima de mi cabeza, así que realmente no pude machacarlo. Entonces, traté palmeándolo suavemente para que entrara”.

Con 2.5 segundos por jugar, Anunoby salta. Los Spurs tienen a varios de los Knicks bloqueados para el rebote, incluido a Karl-Anthony Towns. Pero Anunoby pasa inadvertido y se mete por delante de sus rivales Dylan Harper y Devin Vassell.

“Yo estaba punteando el primer tiro”, relató Wembanyama, visiblemente consternado por la forma en que se desarrollaron los acontecimientos. “Me di la vuelta y lo vi allá arriba. Eso fue todo lo que vi”.

Quedan 2 segundos… Anunoby hace magia

Anunoby levanta el brazo derecho hacia arriba mientras salta, apenas fuera del alcance de Vassell, que también estaba en el aire.

Logra tocar el balón con el pulgar y un par de dedos, con la esperanza de devolverlo hacia el aro… y así sucede.

“Mano derecha de Dios”, lo llamó Towns en la conferencia posterior.

Anunoby cae al suelo por el impulso. El balón supera la parte frontal del aro y entra. Brunson levanta el puño. El Garden, que vive una explosión, aguarda con más ansiedad.

Quedan 1.2 segundos…

¡Caos aquí en el Garden!”. El narrador Mike Breen pensó que el triple de Brunson iba a entrar. Al final, Breen gritó: “¡Caos aquí en el Garden! ¡No lo pueden creer!”, mientras el tiro de Anunoby atravesaba la red.

Hart —quien también falló una bandeja para tomar la ventaja en los instantes finales— se lo agradece.

“Tengo un reconocimiento especial para OG, hermano”, manifestó Hart. “Me salvó, al menos en este partido, de toda una vida de arrepentimiento”.

Si el rebote del fallo de Brunson hubiera salido en otra dirección, Anunoby no habría llegado. “Rebotó en el aro de la manera correcta”, dijo Harper. “Él lo palmeó de la manera correcta. Entró. Podría quedarme pensando: ‘Ojalá hubiera hecho esto, ojalá hubiera hecho aquello’. Pero al final del día, él palmeó el balón y entró”.

Esa ventaja de un punto era la más amplia que tuvieron los Knicks todo el partido. Fue todo lo que necesitaron.

“Ese tiene que ser el tiro más icónico en la historia del baloncesto de Nueva York”, afirmó el entrenador de los Knicks, Mike Brown. “Yo no soy ustedes. Ustedes lo saben mejor que yo. Pero fue simplemente increíble”. Un milagro en el Garden, por todo: la remontada, el cierre. Si se coronan, todo apuntará a esos últimos segundos.— AP

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