Festejo de Caliente de Durango, en el segundo partido de la serie ante los Leones, anoche en el Kukulcán
Festejo de Caliente de Durango, en el segundo partido de la serie ante los Leones, anoche en el Kukulcán

Cuando los Leones por fin pudieron batear, de poco o nada les sirvió.

Jugando un béisbol pobre en gran parte del partido, silbados por sus aficionados, los melenudos sufrieron una derrota más, ahora 7-4 ante Caliente de Durango, que aseguró la serie en el Parque Kukulcán.

La cantidad de hits que batearon, 13, superó la de los duranguenses, 11, pero esos cañonazos no llegaron a la hora buena, igual que la jornada previa. El Caliente fue más oportuno.

Y además, cuando comenzó a fallar Yoanner Negrín, arrancando la cuarta entrada, también los relevistas fallaron, y la defensiva igual. Se quedaron sin hacer asistencias, perdidos en una galaxia más allá del juego de pelota. Se juntó todo lo malo que les podría pasar, y entonces se dejó sentir el descontento de muchos aficionados, que prefirieron irse que seguir viendo el pobre espectáculo.

Otros prestaban más atención a las amenidades y distractores que se viven ahora en el Kukulcán, dejando de lado los corajes por lo que pasa en el diamante.

Más doloroso: hasta Estevan Florial, que aquí bateó basura cuando era león, se fue con dos hits. Y el que sigue en gran momento es el joven Víctor Márquez, bateando y jugando sólido en las paradas cortas. Así el juego de ayer.— Gaspar Silveira Malaver

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