Desde el primer día, la contratación de Mauricio Pochettino como técnico de Estados Unidos suscitó recelo en una nación que veía acercarse el compromiso de ser anfitriona de la Copa del Mundo.
Voces detractoras cuestionaron si era la persona idónea para el cargo. ¿Un argentino dirigiendo a Estados Unidos en el Mundial en su propio patio? Otros apuntaron a su salida del Chelsea a pocos días del inicio de la temporada de la Liga Premier, debido a diferencias de gestión con los directivos del club. Tampoco pudo conducir al París Saint-Germain al título de la Liga de Campeones con un plantel que incluía a Lionel Messi, Neymar y Kylian Mbappé.
Firmó su contrato en septiembre de 2024, una operación en la que los dirigentes lograron seducirlo con una oferta financiada por los millones de dólares aportados por Ken Griffin, fundador del fondo de inversión Citadel.
Los resultados iniciales de Pochettino provocaron más escepticismo que ilusión sobre el verdadero potencial de la selección, incluida una derrota ante su clásico rival, México, en la final de la Copa Oro de 2025.
Ahora, en el Mundial, el panorama es distinto, con una alentadora campaña al mando de una camada de jugadores —Christian Pulisic, Weston McKennie y Tyler Adams como principales baluartes— que no terminaban de estar a la altura del calificativo de “Generación Dorada”.
La victoria del viernes por 2-0 sobre Australia confirmó las buenas sensaciones dejadas por el triunfo de 4-1 en el debut ante Paraguay. Ni la ausencia de Pulisic por molestias físicas puso freno al ímpetu. Por primera vez en casi un siglo, una selección estadounidense ha sido capaz de enlazar victorias en la fase de grupos. Aseguró el boleto a los dieciseisavos de final con un partido de anticipación.
“Tenemos que seguir creyendo y afrontar cada día tal como lo hicimos desde el primer momento: convencidos de que podemos ganar”, afirmó Pochettino. “Mis sueños no han cambiado demasiado. Es mucho mejor cuando completas buenas actuaciones y ganas los partidos”.
“Esto hace que todo sea más fácil, pero al mismo tiempo hay que seguir creyendo. Antes hablábamos de un partido y tres puntos. Ahora son dos partidos y seis puntos. Y tenemos que ir por el siguiente”, agregó.
En un país donde la cultura del fútbol sigue a la sombra de la maquinaria del fútbol americano profesional y universitario, la NBA y el béisbol, se percibe que el equipo de Pochettino tiene las virtudes técnicas y el espíritu necesarios para protagonizar algo espectacular en la segunda ocasión en que recibe una Copa del Mundo.
¿Cuán lejos?
Con versatilidad táctica y gran movilidad, Estados Unidos sometió a sus primeros dos adversarios.
“Siempre hemos sabido de lo que somos capaces”, señaló el capitán y defensor Tim Ream. “Ninguno de nosotros está sorprendido de ello. Las piezas siempre estuvieron ahí. Era solo cuestión de acoplarse”.
Los técnicos rivales se rindieron ante lo visto.
“Nos superaron en el plano táctico y en el plano físico también”, reconoció Gustavo Alfaro, el compatriota argentino de Pochettino que dirige a Paraguay.
Tony Popovic, DT de Australia, destacó que nada de lo hecho por los estadounidenses le sorprendió: “Tienen calidad, pegada y físico”.
La ambición de su defensor Chris Richards apunta bien alto. “No creo que sea descabellado decir que queremos ganarlo”, dijo Richards tras la victoria ante Australia. “Queremos levantar un trofeo al final de todo esto”.
