A los 90 años falleció este martes Cuauhtémoc “Chito” Rodríguez, uno de los directivos más reconocidos en la historia de la Liga Mexicana de Béisbol.
El deceso fue confirmado por Francisco Padilla, presidente del Salón de la Fama del Béisbol Mexicano, tras recibir la noticia de Cuitláhuac Rodríguez, hijo del directivo.
Rodríguez dedicó 42 años al béisbol profesional y marcó una época al frente de los Tecolotes de los Dos Laredos y los Tigres. Con los Tecolotes fue vicepresidente de 1981 a 1993 y participó en los campeonatos de 1977 y 1989, además de impulsar el histórico modelo que convirtió al club en el primer equipo profesional en jugar como local en dos países, en Nuevo Laredo, Tamaulipas, y Laredo, Texas.
En 1994 llegó a los Tigres Capitalinos como vicepresidente y posteriormente asumió la presidencia ejecutiva, cargo que ocupó hasta 2017. Durante su gestión, el equipo conquistó siete campeonatos en tres plazas: Ciudad de México, Puebla y Cancún, además de disputar 11 Series Finales y avanzar a la postemporada en 23 ocasiones.
Su trayectoria también trascendió las fronteras de la Liga Mexicana.
En 2011 recibió el nombramiento de “Rey del Béisbol” por la National Association of Professional Baseball Leagues, distinción que solo había recibido anteriormente otro directivo mexicano, Alejo Peralta.
Además, representó a la LMB ante Minor League Baseball y formó parte del Comité de Selecciones Nacionales de México, con participación en los tres primeros Clásicos Mundiales de Béisbol.
Rodríguez fue entronizado en el Salón de la Fama del Béisbol Mexicano en la Clase 2019, junto con Fernando Valenzuela, Daniel Fernández y Ricardo Sáenz.
También recibió reconocimientos como el Ejecutivo del Año, las Llaves de la Ciudad de Laredo, Texas, y distinciones en el Latin American Hall of Fame y el Salón al Mérito Deportivo de Ciudad Victoria.
Nacido el 2 de agosto de 1936 en Yavaros, Sonora, “Chito” Rodríguez fue en su juventud lanzador amateur en Nuevo Laredo. Su legado como directivo, especialmente en los Tecolotes y los Tigres, dejó una huella profunda en el béisbol mexicano y convirtió su nombre en una referencia de la administración deportiva del país.
