CIUDAD DE MÉXICO.— La Iglesia católica mexicana llamó este domingo a asumir el cuidado del planeta como una responsabilidad compartida y a cuestionar la manera en que se tratan los espacios comunes y a las personas que los habitan.

El llamado se realizó en el marco de la conmemoración de los 800 años del fallecimiento de san Francisco de Asís, ocurrido el 3 de octubre de 1226, y en referencia a la encíclica Laudato Si’, del papa Francisco, publicada en 2015 con el título Sobre el cuidado de la casa común.

La encíclica, cuya base espiritual se encuentra precisamente en san Francisco de Asís, plantea el concepto de “ecología integral”, que establece una relación directa entre el cuidado de la naturaleza y la justicia social.

¿Qué es la ecología integral?

“Ecología integral es pensar en la contaminación que respiramos, pero también en nuestros largos desplazamientos y en el exceso de vehículos. Es preocuparnos por el agua y, al mismo tiempo, revisar cuánto desperdiciamos en casa”, señaló la Arquidiócesis de México en el editorial del semanario católico Desde la Fe.

El organismo también llamó a cuidar los árboles, parques y jardines, así como a evitar que las calles se conviertan en depósitos de basura.

“Es reconocer el daño que produce el ruido excesivo y asumir que los espacios públicos son también nuestra responsabilidad”, añadió.

Deterioro ambiental afecta más a quienes tienen menos recursos

La Arquidiócesis de México recordó que las consecuencias del deterioro ambiental no afectan a todas las personas por igual.

Quienes tienen menos recursos, señaló, suelen contar también con menos posibilidades de escapar de problemas como la contaminación, la falta de agua, las viviendas indignas o los traslados agotadores.

Ante este escenario, la Iglesia católica llamó a asumir el cuidado de la “casa común”, en referencia al planeta, como una responsabilidad compartida.

Familias, empresas y autoridades tienen responsabilidad

El órgano católico expuso que las familias deben revisar sus hábitos de consumo y desperdicio, mientras que las comunidades tienen que cuidar sus calles, parques y espacios comunes.

Por su parte, las empresas y las instituciones deben considerar el impacto de sus decisiones, mientras que las autoridades deben impulsar políticas que protejan el ambiente y mejoren la calidad de vida de las personas.

Estas acciones, subrayó la Arquidiócesis, deben prestar especial atención a quienes sufren con mayor intensidad las consecuencias del deterioro ambiental.