LeBron James tomó asiento y jugueteó con un micrófono antes de arrojar al suelo su placa de identificación.
“Ustedes saben quién soy, ¿verdad?”, preguntó James. Claro que sí. No hacía falta presentación.
LeBron James, el jugador de baloncesto más famoso del mundo de los años recientes y máximo anotador histórico de la NBA, llevaba efectivamente una camiseta número 23 de los 76’s de Filadelfia. Está contento de jugar para los “Sixers”, contento de jugar con su amigo cercano y también All-Star Tyrese Maxey, y de iniciar su 24a. temporada en la NBA, sin prometer cuánto tiempo más va a durar su carrera.
Desde luego, no está en Filadelfia para perder.
“No dejé a mi familia para perder en la segunda ronda”, expresó James el lunes.
James, Maxey, Joel Embiid y Jaylen Brown, otra nueva estrella de los 76’s, estuvieron en el día de medios antes del inicio del campamento de entrenamiento y de lo que se perfila como la temporada más esperada en Filadelfia desde la época dorada de Julius Erving.
James es la estrella indiscutible del espectáculo. La habitual mezcla de reporteros asignados a la fuente y blogueros quedó empequeñecida dentro del complejo de los 76’s en Nueva Jersey por cámaras y preguntas de medios muy por fuera del ámbito de la NBA. James, como era de esperarse, se comportó como un verdadero profesional, acostumbrado al foco global desde que lo colocaron en un pedestal del baloncesto cuando era adolescente.

“Entiendan que el ruido va a ser ruido”, señaló James. “Lo que pasa fuera de este edificio va a seguir pasando, y se va a duplicar, triplicar y cuadruplicar sobre ustedes. Es parte del oficio. Lo entiendo”.
Así como James hizo por Cleveland cuando puso fin a una sequía de campeonatos de 56 años para la ciudad al guiar a los Caballeros al título en 2016, está en Filadelfia en gran medida para ayudar a cortar una sequía de campeonatos de los “Sixers” que se remonta a 1983.
“Creo que el lujo de mi juego es que puedo hacerlo todo”, afirmó. “Literalmente, puedo hacerlo todo”.
Los “Sixers” terminaron 45-37 la temporada pasada y fueron barridos en la segunda ronda por los Knicks de Nueva York, que a la postre acabarían siendo campeones.
Llega entonces una renovación veraniega encabezada por la llegada de James.
De 41 años, James firmó con los “Sixers” un modesto contrato de 8 millones de dólares por dos años, por el mínimo para veteranos.
El currículum de James no tiene comparación en la historia de la NBA. Es 22 veces All-Star, 21 veces seleccionado al All-NBA, cuatro veces Jugador Más Valioso, cuatro veces ‘MVP’ de las Finales de la NBA, tres veces ‘MVP’ del Juego de Estrellas y miembro del equipo del 75o. aniversario de la NBA.
Además, viene de una temporada en la que promedió 20.9 puntos, 6.1 rebotes y 7.2 asistencias por partido. En su carrera, ha promediado 26.8 puntos, 7.5 rebotes y 7.4 asistencias en más de 1,600 partidos.
“Que él esté aquí es realmente genial”, dijo Maxey.
Con miembros clave de la propiedad de los 76’s y de la directiva observando desde un costado, James declinó entrar en el tema de cuánto tiempo más quiere jugar. Su único enfoque, mencionó, era aprender a jugar con nuevos compañeros —la mayoría, como Embiid, no han ganado un título— e intentar llevar a los “Sixers” la mentalidad de campeón que conoce tan bien tras conseguir títulos con los Cavaliers, el Heat y los Lakers.— AP
