No dude usted de que en algunos años, los nombres de muchos adolescentes que aparecieron en las pantallas gigantes del Parque Kukulcán se dejen ver en las marquesinas de los estadios de Grandes Ligas.
Una de las misiones que trae en la carpeta el Campeonato Mundial de Béisbol U-15 era ser una vitrina para los jóvenes talentos de 12 países que se reunieron durante dos semanas en Mérida y Cancún para un torneo que, al menos en el Kukulcán, resultó entretenido, intenso y agradable, con un nivel de juego muy elevado. Estados Unidos lo ganó el domingo último con un dramático partido de extra innings (ocho entradas) ante República Dominicana, que, con todo y sus promesas de bono millonario con clubes de Grandes Ligas, mordió el polvo de forma dolorosa.
Yucatán es tierra de afición al béisbol. Especialmente cuando el nivel es bueno. México jugó de local en el Kukulcán siete noches y en todas registró importantes asistencias: 26,470 personas ingresaron en total a ver los nueve encuentros que sostuvo México (de acuerdo con reportes del comité organizador), cinco en la fase eliminatoria, tres en la Súper Ronda y el choque por el bronce, que la novena tricolor perdió ante Japón, ante 3,116 aficionados. El equipo que dirigió “Pepón” Juárez cerró con 6-3, en el cuarto sitio, con peloteros que dieron importante dimensión.
Dominicana atrajo por muchas razones: su béisbol conocido de siempre, con al menos siete jugadores de su róster firmados para MLB, y, tristemente, por el cotilleo surgido ante la mala fama creada por el antecedente de peloteros con actas de nacimiento falsificadas en competencias anteriores. Su principal figura, Ángel Montas (5.7 millones de bono con los Azulejos de Toronto), puso en la final ante Estados Unidos un palo de esos con autoridad que ya quisieran los profesionales. Otro de sus astros, Ángel García, el “Ohtani Black”, tuvo pedradas arriba de 90 millas. Si son legales o no, esa es otra cosa, pero con sus cualidades beisboleras y su condición física, sembraron duda.
Estados Unidos fue el equipo más ganador: ocho victorias y una derrota. También tuvo uno que otro jugador corpulento o de talla grande, pero no protestaron como con los de República Dominicana.
México los venció
Pero los gigantes estadounidenses y dominicanos, 1 y 2 en el medallero, tuvieron una peculiaridad: perdieron ambos con la novena de México, que ofreció en esas dos batallas tal vez más corazón que otra cosa. Eso lo puede presumir el equipo mexicano. El mejor duelo antes de la final fue el encuentro México-Estados Unidos ganado por los tricolores en ocho actos, luego de sacudirse de estar a un strike de perder 1-0 en siete entradas. Un final lleno de alarido.
Japón (medalla de bronce) y China Taipei, famosos por su béisbol y sus condiciones de conducta dentro y fuera del terreno de juego, dieron igual importante aporte al certamen, que, por otro lado, permitió ver ganar a países como República Checa (tres victorias) y Alemania (dos), lo que muestra que el béisbol está creciendo en Europa. Australia ganó tres.
Mención aparte, sin duda, los fracasos de países latinos como Venezuela, que no entró a la Súper Ronda de los seis mejores, y Cuba, que quedó en el lugar 11 de 12, perdiendo ante equipos como Alemania en primera fase.
De lo que contaron los aficionados: dispares en el acceso gratuito (unos, que debieron haber cobrado aunque sea 20 o 30 pesos).
Y no a todos agradó el que se vendiera cerveza en los duelos del Campeonato Mundial, tratándose de peloteros considerados “infantiles” o menores de edad.
Lo demás, tal vez el evento internacional más destacado de todos los que han hecho por ahora en el año en tierras yucatecas.— Gaspar Silveira








