Muchas veces se escuchó decir a Pedro “El Mago” Septién esta frase: “No es fácil dominar la presión del Clásico de Otoño”.
Aún no se llega a la Serie Mundial, pero ya las presiones comienzan a dejarse ver desde los primeros días de postemporada.
Los Medias Rojas se arrodillaron ante los Yanquis en la ronda de comodines. Y luego los Bombarderos perdieron la brújula y jugaron basura con su noche de cuatro errores para abrir la Serie Divisional ante las Rayas. En rodados, en tiros. Cero en concentración o, ¿presiones típicas de Otoño?
¿Por qué se cometen tantos errores? ¿O por qué esas pifias en acciones tan aparentemente cómodas?
Y todo mundo hablando de los Yanquis cuando aparece Mauricio Dubón en las paradas cortas por los Bravos. Atlanta ganaba 1-0 ante los Dodgers en un juego de vida o muerte para ellos. Y una pifia de Dubón fue fundamental para la reacción de los campeones. El hondureño hizo el trabajo, fildeó de espaldas, se paró debajo de la pelota en terrenos del jardín izquierdo, y, con exceso de confianza, quiso atrapar a una mano y la pelota cayó junto a su guante. Ohtani anotó para empatar y luego los Dodgers… pues los Dodgers son los Dodgers.
Primera regla que se enseñaba, y debe seguir enseñándose a los niños en sus inicios a la defensiva: los elevados se atrapan a dos manos. Pero está visto que cuando eres mayor, Grandes Ligas o no, lo olvidas y se cometen errores así, que cuestan temporadas. ¿Recuerdan a Aaron Judge soltando un flai en la Serie Mundial de 2024, el primero de una fila de tres que mató a los Yanquis en el Juego 5 ante los Dodgers?
Bill Buckner (el error famoso con los Medias Rojas en la Serie Mundial de 1986) nunca ha estado solo. La lista seguirá creciendo.
Y así como hay villanos, hay héroes que se hacen en los otoños. Ese es tema interesante.— Gaspar Silveira
