CIUDAD DE MÉXICO.— El panorama inflacionario de México será complicado e incierto en adelante y con riesgos de alza, sobre todo por la fortaleza interna de la economía, señaló ayer el Banco de México (Banxico).

Según la minuta de la reunión más reciente de política monetaria, la mayoría de los cinco integrantes de la Junta de Gobierno de Banxico resaltó que el proceso de desinflación local siguió avanzando ante la mitigación de los choques derivados de la pandemia y del conflicto en Europa del Este. No obstante, todos indicaron que aunque la inflación general continuó disminuyendo en la mayor parte de las economías, aún permanece en niveles altos.

“La mayoría enfatizó que en un amplio número de economías todavía se sitúa por encima de los objetivos de los bancos centrales”, indicó el documento del emisor.

“Atribuyó la reducción que ha exhibido la inflación general a nivel global a las menores presiones sobre los precios de energéticos y alimentos”, continuó.

La inflación de México se ubicó en 4.67% interanual hasta la primera quincena de agosto, todavía encima del objetivo oficial del 3.0%, de acuerdo con los datos más recientes del Inegi.

En el caso de México, algunos integrantes de la junta mencionaron como riesgo al alza para la inflación la posibilidad de mayores presiones de costos, principalmente provenientes de la fortaleza del mercado laboral y de la demanda interna.

Todos destacaron que la actividad económica de México ha mostrado resiliencia, con una expansión apoyada en el consumo, la inversión y en la construcción de obras de ingeniería civil.

En cuanto a los riesgos para la economía, Banxico mencionó la posibilidad de una desaceleración notoria de la economía estadounidense, particularmente en el año 2024.

Educación se encarece

El Banco de México advirtió que la inflación de los servicios de educación aún muestra una tendencia al alza, y señaló riesgos para llegar a la meta del 3% en el cuarto trimestre del 2024, incluida una depreciación cambiaria producto de la futura postura de la Fed.

Dentro de ese contexto, admitió que, si bien la inflación sigue bajando, el camino para lograrlo será largo, y por ello las tasas de interés deberían permanecer en los mismos niveles.

Se reconoció que la política monetaria también ha contribuido a un comportamiento resiliente del peso mexicano, en un entorno de condiciones monetarias globales apretadas.

La mayoría de la junta directiva consideró que la inflación de los servicios aún no muestra un claro punto de inflexión a la baja. También destacaron que se mantiene alta. Uno puntualizó que lo anterior no solamente se observa en México, sino también en otras economías.

Algunos resaltaron que la inflación de los servicios de educación aún muestra una tendencia al alza. Sostuvieron que el comportamiento de la inflación de servicios ha reflejado el efecto rezagado de las presiones de costos acumuladas a raíz de los choques globales.

Uno comentó que, si bien al inicio de la pandemia los hogares reasignaron su gasto de los servicios hacia las mercancías, la demanda por los primeros ha venido aumentando conforme se ha incrementado la movilidad de la población.

Respecto al tipo de cambio, uno de los integrantes de la junta de gobierno apuntó el riesgo de una depreciación cambiaria ante episodios de volatilidad financiera internacional. Detalló que existe el riesgo de que se presente una corrección en las expectativas del mercado sobre la futura postura monetaria de la Fed, lo cual podría afectar a la trayectoria prevista para la cotización del peso y, en consecuencia, a la convergencia de la inflación a la meta.

La economía mexicana, la segunda mayor de América Latina después de Brasil, creció 3.0% en el 2022. Analistas privados consultados por Banxico estiman que la economía del país crecerá 2.50% en 2023 y 1.50% en el 2024, por una desaceleración esperada en Estados Unidos.— Xinhua y El Universal

 

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