¡Espaldarazo!
Ernesto Arévalo Galindo (*)
“Los aduladores se parecen a los amigos como los lobos a los perros”. George Chapman, poeta, dramaturgo y traductor inglés
Cada vez que Donald Trump critica a México es un espaldarazo para el populismo que encabeza Andrés Manuel López Obrador, porque la respuesta más apropiada ante el escaso progreso en el sexenio de Enrique Peña Nieto y el precario ejercicio de la democracia está basada en establecer directamente un vínculo con el pueblo por encima, al margen o en contra de las instituciones.
No omitir que todos somos responsables de la tragedia nacional, ya que no nada más en la clase política hay corruptos, intolerantes, ladrones y violentos, también en los diferentes sectores de la sociedad hay corruptos, intolerantes, ladrones y violentos. Hasta violadores, secuestradores y asesinos, como parte de la poca formación moral y educativa.
De acuerdo con lo difundido por las diversas agencias internacionales de noticias, el presidente de Estados Unidos enfatizó que México es “el país más peligroso del mundo”, para continuar con su controvertido tema sobre la construcción del muro en la frontera entre ambos países “amigos”, históricamente. Nos halagamos mutuamente, pero no dejamos de convivir como lobos y perros.
En los tiempos electorales, no dejamos de criticar al presidente de la República, a los gobernadores, a los alcaldes, a los diputados (locales y federales), a los senadores y a los funcionarios de los tres órdenes de gobierno. No dejamos de criticarnos a nosotros mismos, hasta discriminarnos. Llegamos a ser inocentemente crueles.
Por supuesto que lo escrito por Donald Trump, en Twitter, mereció una respuesta de Andrés Manuel López Obrador, al decir que “con nosotros será distinto, sin faltarle al respeto, lo vamos a poner en su sitio, lo vamos hacer entrar en razón”. Ante el panorama, el sistema político mexicano batalla en dos frentes: el interno y el externo.
De acuerdo con la agencia EFE, el Informe Anual sobre Derechos Humanos 2017 de Human Right Watch (HRW) estableció que las condiciones son prácticamente favorables para una victoria electoral populista; motivo por el cual solicitó estar vigilantes en las elecciones del primer día de julio de 2018, ya que expertos de la Organización de Estados Americanos (OEA) constataron importantes irregularidades en Honduras, en el marco de sus comicios de 2017. Es decir: México podría ser la nueva historia.
Somos testigos, participantes y cómplices de las simulaciones democráticas en sus diferentes manifestaciones a un costo económico inmisericorde; millones de pesos para que unos cuantos asuman el poder, cuando en la mayor parte de la geografía nacional prevalecen la miseria, la calamidad y la muerte. Dolor. ¡Más dolor!
“El gran tema de este año es realmente cuánto ha cambiado el mundo”, declaró el director ejecutivo de HRW, Ken Roth, a la agencia AFP, aplaudiendo al mismo tiempo la resistencia en todo el mundo a los populismos de Donald Trump y exhortando a no bajar la guardia ante la amenaza a las instituciones democráticas en países como Venezuela (en América) y Hungría (en Europa), por mencionar algunos ejemplos.
Al estar dadas las condiciones para el triunfo electoral del populismo en México, los ciudadanos deberemos razonar a nuestra máxima capacidad cómo salir del “infierno” para no quedarnos eternamente en el “purgatorio”, pues ya es demasiado castigo antes de la muerte.
Por su parte, el presidente de Estados Unidos continuará empujando, con sus declaraciones emanadas del hígado, no del cerebro, a quien encabeza la preferencia electoral en la actualidad: Andrés Manuel López Obrador. Todo tiene un objetivo; un fin.
No son tiempos de aduladores, porque ya basta de vivir como lobos y perros.
Una nación crece con base en la educación de sus ciudadanos.
¡No a espaldarazos!.— Cozumel, Quintana Roo
arevalo61@yahoo.com.mx
Periodista
