Leyes que están hechas para violar
Irving Berlín Villafaña (*)
Y sigue la mata dando. Los altísimos funcionarios electorales de México han declarado el inicio de una nueva etapa del calendario político en el país, llamada con gran claridad intercampaña.
Es decir, se trata de un lapso en el cual los políticos precandidatos, que ya son los candidatos que eran, se meten a un paréntesis, luego de que ciertos actos los convirtieron en tales: las asambleas de aclamación en el PRI y Morena, y las sesiones de sus comisiones permanentes en el PAN.
Las reglas
Desde luego que nuevas reglas marcan la pauta de esta nueva etapa integrada por los días comprendidos entre el 12 de febrero y el 29 de marzo. El consejero presidente del INE, Lorenzo Córdova, enumeró las reglas de este tiempo:
a) No hacer debates entre candidatos presidenciales en medios de comunicación.
b) No pueden aparecer en spots ni en mesas de análisis o redondas donde esté más de un candidato.
c) No se pueden realizar actos públicos como mítines, marchas o asambleas que tengan la intención de presentar ante el público a un candidato.
d) Los aspirantes no pueden hacer un llamado expreso al voto por sí mismos o su partido o bien, en contra de algún candidato o partido político.
Momento reflexivo
En alguna entrevista el funcionario habló de este período como otro de los instantes de silencio reflexivo para el recogimiento político de ciudadanos y candidatos.
No sé si vi mal, pero el pasado domingo diez y ocho de febrero los tres contendientes más importantes encabezados por el PRI, PAN y MORENA realizaron sendos mítines multitudinarios para presentar sus candidatos presidenciales.
No sé si entiendo mal, pero si 18 de febrero está comprendido entre los días 12 de febrero y 29 de marzo y si estos mítines fueron mítines, entonces están prohibidos según las declaraciones de Córdova. A menos que esos mítines no lo sean y el 18 no esté entre el 12 y el 29 del próximo mes.
La perla legal mexicana recuerda que los medios de comunicación tienen el derecho para ejercer su profesión periodística ya que están protegidos por los principios de respeto al derecho a la información y a la libertad de expresión.
Ellos pueden preguntar. Quienes no pueden hablar son los candidatos si van juntos.
No pueden hacerlo por lo menos en las circunstancias enumeradas por los flamantes funcionarios electorales, aunque si los mítines que todos vimos el domingo fueron mítines, entonces hablan y hablarán cuando quieran y como quieran, siempre y cuando no pidan el voto y ningún medio los siente en la misma mesa, circunstancia que, por cierto, es atentatoria contra las libertades de pensamiento y expresión.
En pocas palabras, esta intercampaña tiene reglas para violar y para objetar en los tribunales supremos, pues quiere regular lo que la Constitución dice que es una prerrogativa de los mexicanos.
Hay que tener mucho cuidado con estas etapas de silencio. Pueden hacer reflexionar demasiado a los ciudadanos.
Y eso, puede traer dos cosas: a) una risa loca capaz de destornillar al más cuerdo o bien, b) hacer realidad uno de los temores de Pablo Gamboa Miner: que los millenials decidan votar con la crudeza de la ironía.
Sólo en México
Lo dice claro Jorge Castañeda: sólo en México puede haber una precampaña, una intercampaña y una campaña para elegir a un presidente. Y sólo en México se pueden redactar leyes y aprobarlas para que sean violadas por inviables.
Cada día que pasa nos convertimos en un país tristemente chistoso.— Mérida, Yucatán.
iberlin@prodigy.net.mx
Antropólogo y doctor en Ciencias de la Información
