Marcelo Pérez Rodríguez (*)
No sólo cuando los terremotos hacen de las suyas en algunas partes del mundo surgen los damnificados, también en la política cuando se sacuden las entrañas de los partidos y no llegan los candidatos adecuados ante las preferencias y favoritismos de los dirigentes.
En los partidos políticos también se dan los sismos, los temblores, los movimientos internos y esto es causa de rompimientos, surgen las grietas y los descontentos, pues no siempre llegan las personas idóneas a determinada candidatura, debido a que el dedo flamígero de los dirigentes nacionales y estatales hacen de las suyas y en muchos casos van contra la aceptación de los militantes.
Al elegir al precandidato del PRI a la gubernatura, hoy candidato, Mauricio Sahuí Rivero, se abrieron heridas y surgieron descontentos, porque ni los militantes de ese partido ni los aspirantes a esa posición esperaban que aquél fuera el ungido, pero en la política no hay una lógica a seguir, ni dos más dos son cuatro. Ahora surge un movimiento telúrico en el PAN al designar la Comisión Permanente del Consejo Nacional de ese partido como candidato a senador a Raúl Paz Alonzo, dirigente estatal del partido blanquiazul, y dejar fuera al diputado federal Joaquín Díaz Mena, con mayor aceptación en la militancia panista.
¿Qué sucede que en los partidos políticos se privilegian el amiguismo y el compadrazgo desde las cúpulas del poder y no se escucha a la militancia ni a la sociedad misma? Y estas acciones, que lamentablemente han proliferado, propician sismos y grietas en los organismos políticos. Sigue imperando el dedazo disfrazado para imponer a los candidatos. No se escucha a los militantes. Si hay liderazgo en la comunidad, espíritu de servicio, honradez, visión política, experiencia y formación académica, eso no importa mucho, se le alza la mano al amigo, al compadre, al incondicional.
El diputado Joaquín Díaz Mena, conocido por militantes, amigos y adversarios políticos como “Huacho”, hizo un trabajo todo terreno en la entidad, a tal grado que es muy conocido en persona, por la prensa y en las redes sociales. Con carisma, entrega al trabajo y amor a la camiseta, el legislador ha logrado una clara aceptación entre militantes panistas y la sociedad. Por eso se pensaba que él sería el candidato al Senado ante los problemas y denuncias que había enfrentado Paz Alonzo en el pasado y en el presente.
Pero la lógica se desvió y el dedo apuntó al dirigente estatal de PAN. Y el sacudón no se hizo esperar. Díaz Mena habló directo y contundente y calificó de “imposición grosera” la designación de Paz Alonzo. Además, por el trabajo realizado y sus aspiraciones, se sintió “traicionado, agraviado y damnificado”. Es lamentable que los privilegios, los abusos, las preferencias, el derroche y la posición que tenga uno en la cúpula del poder se antepongan a la experiencia, la entrega al trabajo y la aceptación de los militantes.
Además, Raúl Paz Alonzo ha sacudido al partido en diversas ocasiones y esto le ha costado la candidatura a la alcaldía e incluso la gubernatura. El caso sonado fue la fiesta con otros legisladores en donde hubo música, baile y damiselas. Esto no tiene nada de malo ni se le cuestionó, el problema fue que el pago saliera del Senado y la reacia negativa de su asistencia a esta reunión. Después llegó el caso de los “moches”, en donde se vio involucrado en las demandas y denuncias en su contra por personas de su mismo partido.
Estos escándalos lo han detenido para aspiraciones más altas, pero en esta ocasión, como dirigente estatal del PAN, buscó la candidatura a una senaduría, dejando atrás a un personaje importante para ese partido y para la sociedad. Las decisiones del legislador panista pueden afectar las campañas del PAN y la votación. Esperemos que Joaquín Díaz Mena tome las más adecuadas, pero importante sería que con visión política y pensando en el futuro del partido Raúl Paz Alonzo sea generoso, renuncie a la candidatura y se la ofrezca al ahora “damnificado” político. Es más, la militancia panista y mucha gente lo aplaudiría. Paz se requiere en los partidos, no guerras, ni golpes bajos, ni fisuras, ni sismos, ni privilegios. Hay que mirar por la sociedad no por los intereses personales.— Mérida, Yucatán.
marpero53@yahoo.com.mx
Profesor
