Las mujeres por delante
Silvia Loret de Mola (*)
Presenciamos el domingo 22 la peor charlotada que el pueblo de México merece. Cinco candidatos a la Presidencia de la República en un costoso foro, que para lo único que sirvió fue para oír reclamos de uno hacia otro, más alguna propuesta insignificante contra la corrupción, castigo a los delincuentes y discursos de viejo perfil. Ni una sola propuesta concreta. El único fin fue ganar o no votantes, deseo de poder, no de servir.
Además de los primeros problemas que existen en nuestro país, corrupción y crimen organizado, los problemas de salud y educación son los más graves e ignorados por nuestros gobernantes.
El tema educacional es un factor gravísimo en nuestro país, niños que por falta de recursos no pueden estudiar y abandonan la escuela para trabajar en algo fácil como el crimen organizado. La ignorancia en que vivimos vuelve a estos niños o niñas vulnerables a los abusos del poder.
Hoy de nuevo denuncio al sistema de salud. Aprovechan el desconocimiento de las personas para burlarse de ellos y prolongar una agonía en torno a un enfermo. Los médicos del IMSS, Issste, O’Horán, Juárez y todos los hospitales de gobierno cobran cada mes su salario y no hay un solo médico comprometido con los pacientes.
Este mismo domingo 22 de abril a una mujer cercana a mi familia que vive en Seyé le dio un infarto diagnosticado en Aké. La trasladaron el lunes por la mañana al Juárez; hoy viernes 27 de abril (día que nadie le ha dado razón a sus hijas de qué pasó, qué tratamiento seguirá). Su mamá Mary respira con dificultad, no tiene oxígeno, no le han sacado un solo electrocardiograma. La verán el miércoles 30 de abril ya que “hay puente”. Ayer me llamaron con desesperación, llorando, con las manos atadas ante la impotencia de no ser atendidos por el “Seguro Social”, que ni es seguro y mucho menos social.
De nuevo denuncio a estos corruptos mercenarios de la salud que poco valoran al ser humano. Enfermeras indiferentes al dolor o quizá cansadas de no poder hacer nada. A los dirigentes de estas instituciones que están nombrados para servir no enriquecerse con el dolor de hombres y mujeres que por años perciben menos salario para pagar su seguro. Que viven en el engaño de que dicha institución los ayudará en la enfermedad. Todos los hospitales están llenos de dolor. De tristeza de angustia. Y nadie repara en ello. El O’Horán en un abandono absoluto, la T1 lo mismo y así todo el sistema de salud de este gobierno es despreciado y olvidado.
Grandes innecesarias y costosas obras. Más los enfermos no existen. No es una caridad. Es un deber, es una obligación, es un derecho y a todos se les olvida.
Antes de cortar brazos, demostrar departamentos, llamar a Su Santidad, hablar del Fobaproa y defender a las mujeres que pocas no sabemos defendernos solas, volteen a ver al indígena enfermo crucificado en el dolor ignorado. Antes de responsabilizarse unos a otros de la miseria que vive nuestro país miren a los niños descalzos, vendiendo chicles por las noches, sin una escuela digna, sin maestros responsables. Antes de buscar poder. Comprométanse con el deber.
Médicos, enfermeras, maestros, ustedes tienen una obligación moral con el pueblo de México, no lo olviden.— Mérida, Yucatán.
el_gordas@hotmail.com
Escritora
