Testimonio
Héctor Velázquez Fernández (*)
Hace unas semanas, la prensa anunció con sorpresa un fenómeno natural de grandes proporciones: la formación de una enorme grieta de varios kilómetros de extensión, en la parte sudoeste de África, que parecía estar dividiendo en dos el continente negro.
Si ese fuera el caso, poco debería de sorprendernos. Nuestro planeta ha pasado por profundos cambios en su estructura orográfica, que parecen inadvertidos medidos a escalas de tiempo humana, cuyos rastros a lo largo de millones de años hemos podido ir reconstruyendo.
Una de las preguntas que más ha llamado la atención de los geólogos se relaciona con el origen de la tierra firme en nuestro planeta, es decir, con el origen de nuestros continentes; en un planeta donde las tres cuartas partes de la superficie está ocupada por océanos.
En su inicio, hace unos 4,600 millones de años, nuestro planeta era un amasijo de materia incandescente que comenzó paulatinamente a solidificarse. ¿Sería ese el inicio de nuestros continentes? Para los científicos ese mecanismo parece una explicación insuficiente.
La pequeña capa sólida que apareció durante la solidificación parecía incapaz de formar continentes pues, aunque homogénea, estaba bajo una brutal lluvia de asteroides que se extendió por al menos un millón de años. Así que esa primera capa de materia poco sólida fue recubierta por otra más densa que mantuvo algunos conductos de comunicación entre ese interior poco denso y el exterior más firme; esos conductos son nuestros actuales volcanes, cuyo máximo protagonismo lo encontramos en los océanos. Allí generaron grandes masas de material ígneo, que al acumularse dieron origen a los protocontinentes, pequeños islotes que tampoco fueron los responsables del origen de la tierra firme.
Así que los científicos han encontrado que la verdadera causa del origen de nuestros continentes se remonta hasta hace unos 3,800 millones de años cuando la lluvia de asteroides sobre nuestro planeta cesó, y permitió que se solidificara las grandes masas de granito, que al ser más ligero que el magma, flota sobre él. Por ello los continentes van a la deriva como grandes islas flotando y chocando entre sí, metiéndose unas debajo de otras y dando pie a los terremotos a lo largo del planeta.
Así que los continentes y la tierra firme no se originaron por un pacífico enfriamiento de la inicial superficie caliente sino por una combinación entre la violenta caída de asteroides que al golpear los mares salpicaban de materia ígnea la superficie, y el amontonamiento de ello sobre las capas de granito ya existente.
La grieta africana es un testimonio de que el proceso de cambio y conformación de nuestros continentes no ha terminado, y que si bien puede parecernos un cambio tranquilo, forma parte del violento proceso por el que se fue conformando el suelo que hoy pisamos en nuestro planeta.— Puebla, Puebla
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Catedrático
Los científicos han encontrado que la causa del origen de nuestros continentes se remonta hasta hace unos 3,800 millones de años cuando la lluvia de asteroides cesó
