Carta abierta
Mario Maldonado Espinosa (*)
No lo hagas. No. No seas parte de la podredumbre de las instituciones. No seas cómplice de la violación de las leyes. A ti que amas a tu familia y tus hijos, que quieres lo mejor para ellos el día hoy y de mañana también; no pongas precio a tu voluntad, mucho menos a tu voto. Una despensa tarda solo unos días, los malos gobiernos más. Si hoy te ofrecen algo, de seguro después te lo cobrarán. Si alguien te pide lo más sagrado que es tu voto e intenta comprar tu decisión, de seguro lo hace por algo, está maniatando tu dignidad y la de los demás. Está dando una puñalada a la democracia y a la honestidad.
¿Crees que los problemas de pobreza, la falta de empleo y oportunidades se van a acabar con recibir una dádiva? ¿Crees que es justo y honrado jugar con la necesidad de las personas? ¿Crees que siguiendo el juego sucio de esa gente sin escrúpulos el problema de la corrupción y la impunidad se vaya acabar en la sociedad?
Unos cientos de pesos no cambiarán nada, y sí por el contrario los problemas continuarán, porque fuiste parte del problema y no de la solución. ¿Con qué cara y con qué ojos podemos mirar a nuestra gente, a nuestros hijos y decirles que las cosas tienen que cambiar, cuando no fuimos capaces no solo de decir no, sino de denunciar las prácticas clientelares, a los mapaches electorales, a los ladrones de la dignidad?
No seamos parte de ese juego perverso, eso no es la democracia, esa es una ofensa para los que quieren de verdad un país mejor y un estado con oportunidades y desarrollo. Hubo casi tres meses para ver y para valorar, hoy hay que actuar, hay que decidir con libertad.
Si accedemos a tomar algo en especie o en retribución, estamos dando por perdidas todas las propuestas, no podremos exigir y tal vez nos cobrarán no solo lo doble, sino durante muchos años lo poco que te están ofreciendo.
Si amas a tu familia, a tu gente y a tu pueblo, no los pongas en riesgo, no pongas precio ni ofrezcas tu voto a cambio de nada.
Por más tentador que sea lo que te ofrezcan, nada valdrá más que el hecho de haber votado de manera libre con la firme esperanza de que has contribuido a hacer más grande tu país, sin miedo y con convicción de haber cumplido.
Qué puedes esperar de aquellos que “trabajan” y te ofrecen a escondidas, aprovechando la oscuridad y el anonimato, ¿con qué calidad moral van a gobernar y exigir respeto, cuando no fueron capaces de respetar la voluntad ciudadana, la dignidad humana?
No sacrifiques a tu familia y tu dignidad, con mucha razón decía el luchador social Martin Luther King: “Cualquiera que acepte de manera pasiva el mal está igual de implicado en él como quien ayuda a perpetrarlo. Quien acepta el mal sin protestar en su contra, en realidad está cooperando con él”.
Una persona de la tercera edad me dijo sabiamente: “¿Quieres una despensa cada tres años o quieres comprar la tuya cada semana? Entonces nunca vendas tu voto”, cuánta razón tiene.
Hagamos de esta elección una verdadera fiesta ciudadana, la dignidad no tiene precio, quienes hoy están repartiendo cosas y dinero lo seguirán haciendo sin vergüenza, mientras haya gente que lo acepte, mientras no se les ponga un alto e incluso mientras no estén detrás de las rejas.
Basta ya de seguir el juego a los que se aprovechan de la pobreza y de las carencias de la gente. La solución a todo ello es razonar bien tu voto y denunciar a quienes quieren atentar contra él. No pongas en riesgo tu futuro y el de los demás.— Mérida, Yucatán
mariomaldonadoe@gmail.com
@mariomaldonadoe
Asesor jurídico
