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¿Cómo resolverán el problema del transporte público?

Víctor M. Fernández Medina (*)

Las campañas finalizan. En términos generales nada nuevo vimos. Los mismos “clichés” de siempre. Banalidades, generalidades, sonrisas huecas. No tienen imaginación o nos consideran idiotas. Tal vez lo parezcamos porque al final de cuentas votaremos por alguno de esos candidatos acartonados. Entonces la culpa no es de ellos sino de los que salen a votar por el menos peor. Como canta Arjona: “Lo malo no es que mientas, lo malo es que te crea”.

Es asunto común que en las campañas los candidatos y los partidos sólo mencionan que mejorarán todo y que si ganan ahora sí cumplirán sus promesas. Si ganan ya sabemos lo que sucede: nada de lo prometido, a veces muy pocas cosas. En no pocas ocasiones dicen que están estudiando y analizando los problemas y que si ganan los resolverán.

En Mérida hay dos grandes problemas, desde luego que no son los únicos, que con el paso del tiempo se acrecientan sin que los gobiernos municipal y estatal intervengan de manera enérgica y decisiva: a) el crecimiento anárquico de la ciudad con el beneplácito de los “desarrolladores” inmobiliarios benefactores de los candidatos y que ya convertidos en gobierno les devuelven los favores: pagan la factura. No se explica de otra manera la actuación de los gobiernos. La Comisión del Plan de Desarrollo Estratégico de Mérida propone siempre y desde siempre planes que los gobiernos se pasan por el “arco del triunfo”; y b) el transporte público en todos los aspectos, desde planeación, organización de rutas acordes con el crecimiento de la población. Rutas transversales o que con un boleto puedas abordar dos camiones; en muchas ciudades se hace esto.

Hace unos años el gobierno estatal le quitó al ayuntamiento panista la facultad de manejar el transporte público con el pretexto de que no lo administraban responsablemente. Un acto estrictamente “politiquero”.

Los candidatos del PAN a presidente municipal y a gobernador, Renán Barrera y Mauricio Vila, deben conocer a fondo y de manera detallada cuál es la situación de ambos problemas: ambos han sido presidentes municipales y nunca mencionaron adecuadamente qué harían para resolverlos en caso de ganar, como parece que será. En una plana completa del Diario de Yucatán manifestaron: “Trabajaremos coordinadamente para garantizar el transporte público que Mérida necesita”. Hablan de garantizar un sistema integral de movilidad urbana con un transporte público que beneficie y facilite la vida diaria de los ciudadanos. Rutas eficaces y choferes capacitados y profesionales. Fomento a medios alternos de transporte que aseguren un servicio cómodo ¡¡¡ahorro a los usuarios!!! (D. de Y. 25-V-18). Estas bellas y atrayentes promesas las hemos oído por siglos. Ellos deben tener claro cómo hacer funcionar un sistema de transporte público acorde con los nuevos tiempos y con las necesidades de la mayoría de los usuarios cotidianos.

Con la experiencia y conocimiento de ambos deben saber muy bien, así lo suponemos, el tamaño y complejidad del problema, y sobre todo cómo abordarlo y resolverlo, o al menos iniciar las acciones para resolverlo a mediano plazo. Pero no han dicho nada sustancial o casi; total silencio para no ¿alarmar? a los eternos favorecidos (que más parecen dueños) del servicio concesionado.

Cuando Vila era candidato a la presidencia municipal aseguraba que una de sus prioridades sería la modernización del servicio de transporte público. En un mitin en una de las colonias del sur de Mérida un señor pidió la palabra y le recordó al candidato que esa era atribución del gobierno estatal. De inmediato reviró que él haría todo para forzar al gobernador a fin de que interviniera de manera eficiente y eficaz para modernizar el transporte público de Mérida en beneficio de los usuarios y de la ciudadanía en general. Ya siendo presidente municipal lo que más hizo al respecto fue aplaudirle al “feroz lobo combatiente contra la corrupción” por la grandiosa tarea del Situr.

Si en estos momentos Vila y Barrera no saben bien cuál es la dimensión integral del problema del transporte público de la capital de Yucatán quiere decir que como presidentes municipales no les interesó o que no tuvieron el mínimo interés en averiguarlo o no contaron con la capacidad para diagnosticarlo. O si lo saben, no han querido o podido plantear alternativas de solución o simplemente les vale “una pura y dos con sal” informarnos. Así con secretos se arreglarán más a gusto y en lo oscurito con los meros meros de los dueños de los camiones y concesionarios de las rutas.

En 2004 Ana Rosa Payán era presidenta municipal de Mérida y solicitó a una empresa especializada un diagnóstico y una alternativa de solución al problema. Costó mucho dinero. El día que se puso en marcha el nuevo sistema de transporte público de pasajeros los “excelentes ciudadanos” de los concesionarios boicotearon el proyecto y sacaron al centro de la ciudad todos los camiones al mismo tiempo, hasta los que estaban en los talleres y no tenían ruedas. Fue un colosal caos y los ciudadanos no bien informados le echaron la culpa de ese desaguisado a la alcaldesa. Se canceló el plan.

¿Hasta cuándo las autoridades se someterán a los intereses de los concesionarios en el caso del transporte público y a los desarrolladores inmobiliarios en el caso del crecimiento caótico de Mérida?

Mérida, según nos cacarean, es una ciudad pujante y atractiva para las inversiones, para el turismo, viviendas de calidad, etcétera, etcétera. Pero para los ciudadanos de a pie, que son los más, las condiciones de urbanismo y transporte son caóticas y ninguna autoridad ha hecho algo realmente válido para comenzar a corregir los problemas y evitar que lleguen a un estado verdaderamente terrible.

Rolando y su banda son autores del problema del transporte pues es a ellos a quienes compete. Sahuí ha sido parte de ese gobierno y tampoco ha dicho nada y menos Víctor Caballero. ¿Vila y Renán afrontarán con decisión y valentía el problema o se someterán a los intereses creados? ¿Iremos a votar el 1 de julio, por los buenos o por los menos peores? “La mula no era arisca, la hicieron a palos”.— Mérida, Yucatán.

vitico90r@gmail.com

Profesor jubilado

 

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