Las elecciones del domingo
Filiberto Pinelo Sansores (*)
A unas horas de la cita con las urnas, es preciso recapitular acerca del significado que este proceso tiene para el futuro de México. Nunca como ahora la sociedad había percibido con tanta claridad la posibilidad de un cambio que transforme de manera profunda las condiciones en que viven millones de mexicanos, de manera ancestral. En el ambiente se respira esperanza. La esperanza que proporciona la seguridad de que ahora sí se producirá el anhelado cambio, durante tantos años pospuesto.
Pese a las acechanzas, que también campean en el ambiente, las mismas que elección tras elección se presentan, sin importar si éstas son federales o estatales —como la compra y coacción del voto en todas sus variantes que, mientras las condiciones políticas de México no cambien, nunca cesarán— la decisión de cada mexicano consciente está tomada y apunta a una participación masiva, mucho mayor que la observada en procesos anteriores.
Es cierto que las condiciones económicas, sociales y políticas del país sólo podrán transformarse con la participación de la inmensa mayoría de los ciudadanos que votan. Es ingenuo pensar que basta con emitir un voto en favor de tal o cual candidato y hacerlo triunfar para que éste, con su varita mágica, por sí solo, las modifique en el sentido que se espera. El voto es sólo el primer paso de un larguísimo proceso que implica también —como condición indispensable para que rinda frutos— la participación mayoritaria de la sociedad en las etapas subsecuentes, a fin de que —con su apoyo y, si se hace necesario, sus exigencias— puedan alcanzarse las metas a que se comprometió quien se alzó con la victoria; pero el voto, sobre todo el masivo, es el contundente primer paso que hay que dar para que se den los demás del largo camino que hay que andar.
Así es que salir a votar este 1 de julio, cuidar el voto para que no sea robado y vigilar las casillas para que no sea adulterada la voluntad del pueblo —mediante los mecanismos del carrusel, la falsificación de actas y otros conocidos— es una tarea que los millones de ciudadanos interesados en la limpieza de las elecciones, tendrán que realizar, si quieren que, a final de cuentas, el triunfo le sea reconocido a quien en buena lid lo haya obtenido, independientemente del partido por el que hubiera sido postulado.
Es muy importante cuidar este primer paso —el de que la jornada electoral transcurra sin mancha o con los mínimos de suciedad— para que pueda hablarse de reconciliación nacional como han propuesto diversos actores de la vida pública.
Una de estas propuestas es la del grupo “El día después”, que encabeza el actor Diego Luna, quien después de mostrar en un vídeo distintos momentos de violencia física y verbal registrados durante la campaña —como indicador del grado de polarización a que se ha llegado en el país— propone 12 ámbitos de acción que deberán abordar los ciudadanos, a partir del día siguiente al de las elecciones, para reencontrarse y contribuir al reencauzamiento del país.
Todas ellas son dignas de suscribirse, independientemente de la afiliación política de cada firmante, porque son la base mínima para construir la convivencia diaria de un país civilizado pero bastante polarizado.
La agenda mínima a que deberán comprometerse quienes estén de acuerdo es: 1) acentuar la lucha por la paz y la tolerancia, 2) procurar el destierro del racismo, el clasismo y la exclusión de las personas con discapacidad, 3) adoptar una actitud crítica hacia nuestros gobernantes, 4) denunciar todo acto de corrupción, 5) participar en el combate a la pobreza y la desigualdad 6) exigir que sean escuchados los pueblos indígenas y que sean respetadas sus decisiones y su autonomías.
Además, 7) dar la batalla por la igualdad de género y contra la violencia a las mujeres, 8) actuar de igual manera, por el respeto a la identidad de género y la orientación sexual de cada persona, 9) solidarizarse con los migrantes indocumentados, la defensa de los derechos de nuestros paisanos del otro lado de la frontera y la defensa y acogida a quienes migran a México o a través de México, 10) defender la educación, la cultura, la ciencia y las artes como los pilares del proyecto de país, 11) pugnar por el respeto al medio ambiente y 12) exigir respeto por la libertad de expresión en todas sus formas (http://eldiadespues.mx/).
Es ésta, por supuesto, una plataforma mínima, porque hay otros asuntos que interesan de manera vital a millones de mexicanos, que no están contemplados en ella, como los que se refieren a la necesidad de liberar a millones de trabajadores de la tutela de los sindicatos corporativos y a la supervivencia diaria también de millones con salarios de hambre, propiciados por leyes laborales del país hoy en proceso de discusión en el Congreso.
Sin embargo, para que el proyecto descrito líneas arriba pueda llevarse al cabo es necesario que al final de la jornada electoral encontremos un escenario con el que está de acuerdo la ciudadanía y no un ambiente de confrontación motivado por la suciedad desbordada durante el proceso. Porque si esto es así, quienes lo hayan propiciado tendrán sobre sus hombros la grave responsabilidad de haber tirado por la borda la posibilidad de comenzar a construir un país plenamente democrático y civilizado.
Por eso, todos hacemos votos porque durante ese día no se produzcan los acostumbrados, deleznables actos constitutivos de fraude que durante décadas han manchado los procesos electorales en nuestro país. Si esto se lograra, significaría haber dado un gran salto en la construcción de la democracia en México. Sin embargo, es una incógnita lo que sucederá el domingo. Noticias inquietantes que dan cuenta de hechos burdos de compra de votos, reparto de despensas y robo de boletas para cruzarlas a favor de un partido y luego depositarlas en la urna, recorren el país.
Ojalá los amos controlen a sus perros.— Mérida, Yucatán.
fipica@prodigy.net.mx
*Maestro en Español. Especialista en política y gestión educativa

Vianey Alejandra Paulino Cuxin es editora web egresada de la Licenciatura en Ciencias y Técnicas de la Comunicación por la Universidad Interamericana para el Desarrollo (UNID). Se incorporó a la División de Medios de Grupo Megamedia en marzo de 2015.