Rincón del análisis
Por Gaspar Silveira (*)
¿Cuál es el principio básico del fútbol? Anotar goles.
Entonces, si nos vamos a ese precepto, México no mereció estar más allá del cuarto partido.
Como mexicano, me sentí verdaderamente frustrado de que el equipo tricolor haya jugado como ayer, y también como en el partido anterior, cuando fue vapuleado por Suecia.
Pero debo admitir que lo que más me da tristeza es el razonamiento de quienes pretenden crear un espejismo haciendo más escándalo por la conducta de Neymar Jr. que por lo pobre que jugó el equipo de Osorio ayer.
Bombardearon las redes sociales con sus críticas al show de Neymar. Crucificaron al astro brasileño por sus clavados, sus quejas, sus payasadas.
¿Y el fútbol? México no fue goleado porque salieron las manos o los pies de Ochoa. México fue arrasado por Brasil.
Se esfumó en un tris la magia mostrada ante Alemania, el vigor con que enfrentaron a Corea y la ilusión creada en la primera semana de un Mundial que se está quedando sin sus “protagonistas mediáticos”. Y eso era México: un protagonista mediático.
Hace cuatro años en Brasil, nos fuimos sumidos en la desgracia del “no fue penal”. México tuvo de rodillas a Holanda y no supo o no quiso pegarle el tiro de gracia. Luego vino ese penal, que no fue penal, y a final de cuentas, el adiós llegó en el cuarto partido.
Como ahora, en el cuarto partido, que estamos más preocupados viendo de qué forma criticamos a Neymar cuando, insisto, en fútbol no se tuvo argumentos para ganar. Payasada, con todo respeto, la de querer encontrar justificaciones para “compensar” una triste derrota.
Coordinador Sección Deportes Grupo Megamedia
