Nos comentan que…
Las andanzas de Joaquín Díaz Mena ya son conocidas fuera del ámbito estatal. Un medio nacional publicó en su columna política, como dio a conocer el Diario con anterioridad, los jalones de oreja que recibió el supedelegado en la última visita del presidente Andrés Manuel López Obrador. A decir de la gente y de sus propios compañeros de trabajo y partido, “Huacho” no solo no figura en ninguna parte, sino que para agregarle más sal a la herida, incluso quiere tomar decisiones sin considerar las opiniones de los integrantes del partido que representa, y el que termina majado es él. No falta quien diga que antes de ponerse a dirigir al interior de Morena, debería mostrar su certificado de militancia, porque hasta hoy dicho papel es como la olla de oro al final del arcoíris: se dice que existe, pero nadie lo ha visto.
Entre los problemas y enfrentamientos que ocasionó la última visita del presidente López Obrador en el aeropuerto de Mérida, por su ya acostumbrado arribo “popular” y la falta de control de quienes lo esperan, destacó el agarrón a gritos, reclamaciones sobre todo de “no me grites, estoy en mi casa, yo no voy a la tuya en Palacio a gritarte”, entre el fotógrafo de la terminal aérea yucateca y una encargada de comunicación social del gobierno del Estado que pretendía entrar con su camarógrafo hasta la última sala para recibir al mandatario. El enfrentamiento verbal evidenció aún más la nula presencia de algún representante de la administración estatal, pues no hubo funcionario alguna para recibir a López Obrador, lo que antes era obligatorio. En administraciones anteriores acudían representantes de los tres Poderes del Gobierno del Estado a recibir al Presidente, además de los jefes de las fuerzas armadas y corporaciones policiacas.
¡Desactiven la Alerta Ámber! Alejandro Moreno Cárdenas, presidente nacional del PRI, no está desaparecido sino, por decisión propia, se mantiene en un bajo perfil, apartado de los reflectores. Luego de que a lo largo del calendario estuvo bastante activo en los escenarios públicos y en las redes sociales, desde hace casi un mes el gobernador con licencia de Campeche se ha concentrado en actividades y reuniones del tricolor para fortalecer la estructura, lo cual guarda congruencia con su labor como estratega. Sin embargo, en una reciente cena con dirigentes de los principales partidos de oposición manifestó que opera con discreción, pianpianito, “para evitar que la 4T lo agarre de punching bag” por los puntos débiles que arrastra el PRI desde los últimos resultados electorales y el enturbiado proceso, plagado de cruzadas acusaciones, para elegir a su nuevo mandamás en agosto pasado. De la cena y los comentarios de “Alito” dio cuenta ayer el portal “Eme Equis”.
Desorden y desorganización privan en el formato de trabajo del Congreso del Estado, sobre todo en comisiones. En primera, las sesiones no empiezan a tiempo y no sólo hablamos de la plenaria, sino también de las comisiones permanentes. Por si fuera poco, aún no llegan a un acuerdo sobre qué sesiones serán privadas y cuáles públicas, lo que ocasiona enfrentamientos entre los cuerpos de seguridad y los reporteros, como ocurrió el pasado martes, cuando Lila Frías Castillo, presidenta de la Comisión de Desarrollo Urbano, indicó a la prensa que la sesión era pública, pero en la agenda de actividades del Congreso no se incluyó, por lo que el personal de seguridad trató de impedir el acceso a los medios de comunicación. Esto se ha repetido en otras ocasiones. Incluso la legisladora señaló que en otros reuniones de trabajo se les ha hecho extraño no ver a la prensa, dados los temas que se tratan, y luego con sorpresa se enteran que la agenda incluyó esas reuniones como “privadas” impidiendo de esta manera el acceso de los periodistas.
