Fieles acuden a la Basílica de Guadalupe con motivo de la fiesta de la Santa Cruz. El Apostolado de la Cruz conmemoró su aniversario 125

Elsy del R. Hernández S. (*)

El Apostolado de la Cruz es una huella imborrable que desde hace 125 años señala el inicio de un camino que se abre atrayente y luminoso al sentido y al propósito de nuestra existencia seglar, consagrada y apostólica.

Conmemorar con un indescriptible gozo el 125o. aniversario del Apostolado de la Cruz —surgido el 3 de mayo de 1895— nos impulsa a disponernos a un renacimiento en él, hoy, ahora.

Con valentía, como hombres y mujeres nuevos, debemos seguir señalando el camino que ha abierto a la humanidad para conocer y descubrir el valor salvífico del dolor, que vivido en unión con Jesús, Señor Nuestro, ofrecemos al Padre Santísimo, como muestra de obediencia filial y profundo amor de hijos suyos.

En el Apostolado de la Cruz —primera obra de la espiritualidad de la Cruz— se responde al llamado de Jesús y podemos “vencer el miedo al dolor, al sufrimiento, que nos impide abrirnos confiadamente a Dios” (CC.27.407). Lo que nos conduce a la transformación de una ordinaria vida cotidiana en una extraordinaria vida, que sea un testimonio de lo enseñado por la beata Concepción Cabrera de Armida.

¡Jesús, salvador de los hombres, sálvalos, sálvalos! Amén.

Integrante del Apostolado de la Cruz.

 

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