Ligia Beatriz Durán Cáceres (*)
Una pregunta y tres palabras que hicieron de la comedia una herramienta de crítica social y reflexión colectiva.
Políticos corruptos, burócratas, amas de casa, vendedores, personajes de todos los días, esos que vemos en las noticias, pero también en nuestras casas.
Individuos de dudosa conducta, de ética cuestionable…
El poca lucha, el destructor, el mediocre, el vendido, el cínico, el rebelde sin causa, el snob, el vividor.
Prendíamos el televisor para ver lo peor de nosotros mismos…y nos identificábamos, y nos reíamos.
Desde la pantalla, Héctor Suárez nos miraba a los ojos, porque creía que así es como se le debe hablar al pueblo.
Buscaba hacernos reflexionar, nos retaba en un país “donde no hay cultura del reclamo, donde todos viven de rodillas”.
“El día que levantemos la voz las cosas van a cambiar” decía.
Quería sacudirnos, para ver si la indignación nos podía despertar el amor a la patria, ese amor sobrio, el que no se grita, el que se vive, el que se ve.
¿Qué nos pasa? Nos preguntó durante años, dándonos por ahí alguna pista…
Los que tenemos que cambiar somos nosotros.
El se fue…
Nos dejó la pregunta abierta…
Seguimos sin respuesta…
No hay…está difícil, como decía uno de los personajes clásicos de Héctor Suárez.— Mérida, Yucatán.
bea.duran@hotmail.com
@ParaMéxicoConAmor
Licenciada en Comunicación por la Universidad del Mayab y Especialización en Relaciones Públicas por Ryerson University
