Seleccione para escuchar: Tunkul Político: ”Fin del inédito, terrorífico, desconcertante año 2020”
Por Sac-Nicté
¡Hola amables lectores! Aquí estamos, en la última semana de este tremebundo año 2020. Los Tunkules Amigos hicieron llegar sus acostumbrados y en esta ocasión muy diversos mensajes, por lo que mejor sin preámbulos pasamos de una buena vez ¡A darle!
Vaya que el año que vamos terminando puede adjetivarse de muchísimas manera: inédito, histórico, terrorífico, desconcertante, pedagógico, apabullante y todo lo que usted considere ponerle.
Lo iniciamos en enero padeciendo la enorme carga tributaria que nos habían impuesto el ChiquiGóber y los diputados con el reemplacamiento, el dislático 8 por ciento sobre el consumo de energía eléctrica y el aumento a un titipuchal de trámites. Los dos primeros tuvieron que eliminarse.
Llegó la fatídica fecha del publicitado primer informe de gobierno y empezó lo inédito con la gaseada a los ciudadanos, que en ejercicio de sus derechos, realizaron una manifestación pacífica en protesta por el cúmulo de arbitrariedades que en tan solo 15 meses llevó a cabo la nueva administración pública estatal.
En febrero empezó la incertidumbre por la llegada a nuestro país del coronavirus, y en marzo ¡zaz! el anuncio de que la OMS declaraba como pandemia el COVID-19. A partir del 14 de ese mes, en nuestra entidad dio comienzo lo impensable: suspensión de clases y de todas las actividades catalogadas como no esenciales, cierre de comercios, de oficinas, confinamiento social, declaratoria de estado de emergencia, disparo del número de contagiados, sistema hospitalario insuficiente, los lamentables fallecimientos y el miedo social en aumento.
Llegó también la falacia de gobernantes y grillos presentándose como los supermanes salvadores, la manipulación de la opinión pública, la corrupción en los manejos de los programas de apoyos por la contingencia sanitaria, el deleznable intento de aprovechar la situación para aumentar la deuda pública, los acomodos para privilegiar a los cuates o socios, la ley seca, la implementación de medidas violatorias a los derechos fundamentales de la población y la consiguiente crisis económica para la mayoría de las familias yucatecas.
Se disparó también el número de delitos, el número de suicidios, se incrementó la violencia doméstica, la incidencia de casos de depresión y un sinnúmero de problemas sociales.
¡Ah! pero además, la naturaleza nos pasó factura y después de 15 años de tregua, nos llovió sobre mojado con los ciclones, las tormentas y las inundaciones en la ciudad capital que sacaron a la luz pública las malas y corruptas prácticas en materia de desarrollo urbano.
Llegó luego la denominada reapertura, se relajaron las restricciones, se inventaron planes y programas, maceteros en el centro de Mérida, reubicación arbitraria de los paraderos del transporte público, y se mantuvo la falta de información adecuada, oportuna y accesible para generar conciencia social.
Amparados en el argumento de “la salud es primero”, la falta de transparencia y rendición de cuentas sobre el manejo de recursos públicos rompió record y por si eso fuera poco, las denuncias y señalamientos de corrupción en el sonado caso del ex fiscal general del estado, ha sido cubierto con el manto protector de la acostumbrada insultante impunidad.
Paralelamente, el inicio del proceso electoral se convirtió en un distractor excepcional, pues el revoltijo grilleril que se ha venido cocinando, no respeta pandemias, contingencias, ni emergencias; las ambiciones, los intereses, la necesidad de posicionamientos y el ansia de poder, tienen prioridad sobre cualquier otra cosa.
Así vamos terminando este tremebundo año 2020.
Pero también hay que tomar en cuenta lo que este año nos obligó a valorar: la familia, los amigos, la solidaridad comunitaria, la entereza y compromiso de todos los trabajadores del sector salud que durante 10 largos meses se han mantenido en la primera línea de batalla contra el virus, la fortaleza de miles de trabajadores gracias a los cuales hemos seguido teniendo comida en la mesa, transporte, servicios públicos y privados. Pero sobre todo, el valorar la importancia de cumplir con la responsabilidad personal que nos corresponde ante este tipo de situaciones.
Dicen los Tunkules que se nos ha permitido comprobar que toda crisis deja profundas enseñanzas y que por lo tanto, este año 2020 ha sido sin duda de un amplio aprendizaje. Así que a potenciar todo lo positivo que nos sea posible aportar como integrantes de la sociedad.
Hoy tenemos el privilegio de estar escribiendo este intento de columna, usted tiene el de decidir si la lee o no. Privilegios de vida ¿Masinó?
Así que en nombre de todos los Tunkules, reciba usted amable lector, los mejores deseos para que disfrute de un saludable y próspero 2021.
Celebre la llegada de año nuevo cumpliendo con todas las medidas de prevención, manténgase pendiente de los acontecimientos y por favor no olvide que ¡Nos leemos el próximo año! Mérida, Yucatán, a 30 de diciembre de 2020.
