Plaza Grande

Nos comentan que…

Dicen que los tiempos cambian y lo que ayer estaba mal visto, hoy es historia antigua. Tal es el caso de Leydi Manzanero Cardoz, presidenta del DIF de Sucilá, quien contenderá por el PRI en busca de la alcaldía del municipio que hoy preside su marido, Diego Lugo Interián. Este no es el primer caso de una esposa que contiende por el puesto que dejará el marido. La fallecida alcaldesa de Maxcanú, Marlene Catzín Cih, presidió su municipio en tres ocasiones, mismos que alternó con su esposo, Camilo May. La designación de Leydi Manzanero, que no fue elegida por consenso, pues nos comentan que la mayoría de los votos los habría obtenido Giselly Braga Medrano, actual síndica del ayuntamiento sucilense, al parecer respondió a favores políticos, lo que ocasionó que esta última renunciara al partido institucional.

Por cierto que la designación de Leydi Manzanero no es la única que “olería mal” hacia adentro de las filas del tricolor, pues al parecer los exámenes y medidas que se habrían tomado para designar a los candidatos fueron hechos a modo para eliminar a algunos que no contaban con el visto bueno de las cúpulas del partido. Un caso, según nos comentan, es el de Janice Escobedo Salazar, presidenta de la diputación permanente del Congreso, quien no tiene previsto renunciar a su puesto pese a que —aunque la ley no la obliga— los estatutos del tricolor señalan que debe hacerlo desde el momento en que decide contender por otro puesto.

Rumores que circulan en la casa del pueblo señalan que Víctor Caballero Durán, quien fue contendiente a la alcaldía de Mérida hace tres años, buscaría una diputación federal por la vía plurinominal. De ser así, el político regresaría a la grilla. Por lo pronto nos dicen que se mantiene pendiente de sus negocios y sus redes sociales, en las que está muy activo.

 

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