Fernando Ojeda

Los principios básicos persisten

Fernando Ojeda Llanes (*)

El nacimiento de la contabilidad es debido a que era necesario que las personas, llamadas actualmente físicas o morales que realizaban actos de comercio, industria, prestación de servicios y otro tipo de actividades, puedan generar la información de sus propiedades deudas o recursos económicos, con el objeto de conocer si lo que se planeó al respecto le está o no dando resultado.

Las más antiguas civilizaciones realizaban operaciones aritméticas muy rudimentarias; cuando se inician los intercambios o trueques fue necesario hacer anotaciones de sumas y restas en forma escrita porque no era posible retener en la memoria la cantidad intensa de las actividades realizadas, éstas se incrementaron mucho más con el nacimiento de la moneda.

Se puede entonces vislumbrar que, desde el nacimiento del hombre, de alguna forma dependiendo de su época, se utilizaron escritos de operaciones de intercambio que para conocer su detalle es necesario investigar.

Como un ejemplo de la investigación al respecto, se relata que alrededor del año 594 antes de Cristo, Salomón hizo una legislación donde estableció en forma jurídica que su consejo realice por sorteo el nombramiento de diez legisladores para que se constituya el denominado Tribunal de cuentas que demandaba asignar a funcionarios a servicios de tipo administrativo para hacer un informe de cuentas en forma anual.

Un dato muy remoto es la existencia en el Museo Semítico de Harvard de una tablilla de barro que se considera como la prueba más antigua de la contabilidad que proviene de la antigua Mesopotamia, donde según se sabe se había desarrollado una gran civilización con operaciones económicas de mucha importancia y que abarcaba otros distantes lugares.

De la contabilidad actual que podemos llamar la científica se habla de Luca Pacioli como “Padre de la contabilidad”, no precisamente porque sea el inventor, sino que fue quien la documentó en forma y fue añadiendo conceptos varios para perfeccionarla.

Pacioli nació en el año 1445 en Sansepolcro, Toscana, Italia. En el año 1492 publica su conocido libro titulado “Summa de arithmetica, geometría, proportioni et proportionalita”, donde analiza el uso de la partida doble para los contadores de Venecia.

Los contadores lo conocemos por este estudio de la contabilidad, pero sus más grandiosas aportaciones fueron también sobre las proporciones matemáticas y el haber determinado el llamado número de oro o divino de la proporción áurea 1.618.

La partida doble consiste en lo que ahora denominamos: que a todo cargo corresponde un abono.

Los contadores no tenemos duda en su conocimiento, pero en forma coloquial para los no contadores les puedo decir lo siguiente: consideremos un dinero depositado en el banco, si expedimos un cheque, se denomina cargo a un pago que hacemos, por ejemplo, para la llanta de un coche, el cargo por tanto correspondería a gastos de mantenimiento y contablemente se anota en la parte denominada DEBE.

En forma automática tenemos una salida de dinero del banco que disminuye nuestros fondos, esto se denomina abono y contablemente va anotado en el HABER a la cuenta de Bancos. De estos dos movimientos surge lo denominado SALDO que es la diferencia entre los cargos y los abonos, más la existencia anterior. Luca Pacioli hace más explicaciones al efecto con otro tipo de ejemplos.

La visión de Pacioli provino de que, así como hay luz, existe oscuridad; como hay buenos, también malos. A esto le denominamos dualidad y si vamos al área de las finanzas su aplicación es que toda causa tiene un efecto, por ejemplo, si ganaste dinero, crece tu patrimonio, pero si pierdes lo disminuye, entonces existen técnicas y modelos para lograr ganancias en vez de pérdidas.

Recuerdo en mis años mozos que la contabilidad era escrita a mano, se registraba en los denominados libros de contabilidad que eran: Libro Diario, Libro Mayor y Libro de Inventarios y Balances.

En el Libro Diario se anotaban los asientos de cargo y abono de las operaciones; en el Libro Mayor se hacía una concentración de las cuentas utilizadas y en el Libro de inventarios y balances se formulaban los estados financieros, al principio Balance General y el denominado Estado de pérdidas y ganancias, actual Estado de resultados. En la actualidad se sigue utilizando la misma técnica, pero en forma electrónica.

A pesar del avance tecnológico y de la existencia de instituciones que se dedican a investigar sobre la contabilidad en forma científica, no ha cambiado la metodología de Luca Pacioli que proviene de la Edad Media, aún tenemos severos retrasos, no existe otro modelo, pero este es otro boleto a comentar posteriormente.— Mérida, Yucatán.

ferojeda@prodigy.net.mx

Doctor en investigación científica. Consultor de empresas.

 

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