Foto: Megamedia

El Macay en la Cultura

María Teresa Mézquita Méndez (*)

Terminamos marzo, mes dedicado a las mujeres y a nuestra denodada lucha por la equidad e igualdad, con la memoria de otra gran pintora mexicana quien igualmente es de esas artistas de nuestro país que no han recibido el merecido reconocimiento: María Izquierdo (1902-1955), nacida en San Juan de los Lagos y fallecida en Ciudad de México.

En el Museo Fernando García Ponce la obra de Izquierdo —quien fue, por cierto, la primera mujer mexicana en exponer en el extranjero—, ha estado presente por lo menos en dos ocasiones, en sendas exposiciones colectivas: la primera de ellas en 2004 con motivo del X aniversario de la apertura del Macay. La muestra se llamó “Acervo del Munal” y estuvo instalada en las salas 9, 10 y 11 del museo, que ofreció una perspectiva panorámica del arte mexicano a través de casi cinco siglos.

Allí, entre obra de Joaquín Clausell, José María Velasco, Gerardo Murillo, Siqueiros, Orozco, Revueltas y otros grandes artistas, se expuso una de sus Alacenas, conocida serie de la pintora en la cual recupera la tradición ancestral del bodegón aunque reformulando su estética, su colorido y composición en un entorno absolutamente nacional.

La segunda exposición en la que estuvo presente fue cuatro años después, en 2008, como parte de la gran colección de la empresa ING llamada “Rostros y tradiciones de México”, que se instaló en las salas 9, 10 y 11 del museo y se inauguró en octubre de aquel año. La exposición incluyó 53 obras de las más de 300 que conforman la colección de la empresa ING.

En la venerable Enciclopedia de México (3a ed. 1999) dirigida por José Rogelio Álvarez leemos en la entrada correspondiente a María Izquierdo que la pintora ingresó en 1927 a la Academia de San Carlos, donde permaneció durante un año. Allí fueron sus maestros Germán Gedovius y Manuel Toussaint; sin embargo, se considera que la mayor influencia la recibió de Rufino Tamayo. Su primera exposición individual fue en 1929 y al año siguiente llevó al Art Center de Nueva York una muestra que comprendía retratos, paisajes y estudios. Con esta muestra, como ya mencionamos, fue la primera mujer mexicana que expuso en EE.UU.

Su obra, de gran colorido, con reminiscencias primitivas y una atmósfera popular predominante logra resituar la sencillez cotidiana en la dimensión universal del arte que nos toda a todos. Se sabe que produjo con abundancia en técnicas tradicionales como el óleo, la acuarela, el dibujo y el grabado en xilografía y aguafuerte. Su obra forma parte de importantes acervos, tanto públicos como colecciones privadas y ha sido expuesta en los principales recintos expositivos del país, en Estados Unidos, Latinoamérica, India, Francia y Japón.

Igualmente fue pionera como primera mujer en dejar su nombre inscrito junto con otros 17 artistas en el muro del monumento a José Clemente Orozco en Guadalajara, en un acto realizado en 1964 el Año de las Artes Plásticas de Jalisco. Igualmente practicó la enseñanza artística desde 1931 en la Escuela de Artes Plásticas de la Secretaría de Educación Pública y formó parte de la Liga de Escritores y Artistas Revolucionarios. Fue fundadora de la Casa de Artistas de América.

En un artículo de la revista México Desconocido escribió Rodrigo Osegueda que María Izquierdo colaboró durante los años treinta con un grupo de tendencias antifascistas en el cual estaba a cargo de la coordinación del programa Carteles Revolucionarios Femeninos para Bellas Artes y que también formó parte de la Liga de Escritoras y Artistas Revolucionarias y apoyó la causa de la Expropiación Petrolera con una subasta de arte.

Esto redundó, explica, en que “poco a poco el discurso feminista de su obra fue cobrando una mayor dimensión”. Esta dimensión se puede apreciar en el modo en que María mostraba a la mujer en su pintura, aún plasmada a primera vista en el “deber ser” femenino de su tiempo, pero siempre con una reivindicación estética en la cual lo femenino se sublima con la fuerza ancestral de las diosas de la tierra, esencia del arquetipo de Gea. En su texto “La mujer y el arte”, señala Osegueda, Izquierdo denunció en 1953 y de manera contundente la opresión en la que vivía la mujer revolucionaria. “Es un delito ser mujer y tener talento”, escribió María.

Periodista y escritora

 

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