Finanzas con Kookay
Marisol Cen Caamal (*)
La falta de servicios financieros para el sector de la población con menores ingresos es, sin duda, uno de los temas a los que hace falta darle mayor atención.
Las cajas de ahorro populares que surgieron en México desde 1951 han intentado ser una alternativa para el sector de la población con menores recursos que no tenían acceso a los servicios bancarios.
Con la finalidad de regularizar a las cajas populares, en el año 1991 se crea la figura de Sociedad de Ahorro y Préstamo en la Ley General de Organizaciones y Actividades Auxiliares del Crédito y en 1994 se modificó la Ley General de Sociedades Cooperativas, para prever la figura de sociedad cooperativa de ahorro y préstamo.
Sin embargo, ese sector no tenía un marco legal específico, lo que dio pie al surgimiento de numerosas cajas de ahorro, que cometieron fraudes y vulneraron la confianza en esas instituciones. Finalmente en 2001 se publica la ley de Ahorro y Crédito Popular, pero es hasta finales del año 2005 que se autorizan las primeras Sociedades Cooperativas de Ahorro y Préstamo (SOCAPs) y Sociedades Financieras Populares (SOFIPOs), que son actualmente las dos principales figuras del sector de ahorro y crédito popular de nuestro país.
Las SOCAPS se definen como entidades del sector social sin ánimo especulativo y sin fines de lucro que tienen por objeto realizar operaciones de ahorro y préstamo con sus Socios.
En nuestro Estado, según el Sistema de Registro de Prestadores de Servicios Financieros (SIPRES) de la CONDUSEF, hay 3 SOCAPs en operación : Caja Itzaes, Caja La Sagrada Familia y la Caja Popular San Bernardino de Siena Valladolid. En estas instituciones para hacer operaciones de ahorro o para solicitar un préstamo primero hay que asociarse a la cooperativa de la caja de ahorro.
Las SOFIPOs, según la definición de la CNBV, son instituciones financieras que tienen como propósito fomentar el ahorro popular y expandir el acceso al financiamiento a aquellas personas que por su situación se han visto excluidas de los sistemas tradicionales de crédito y, en general, propiciar la solidaridad, la superación económica y social y el bienestar de sus miembros y de las comunidades en que operan, sobre bases formativas y del esfuerzo individual y colectivo.
Las SOFIPOs, a diferencia de las SOCAPs que se constituyen como cooperativas y que únicamente les pueden prestar servicios a sus socios, se constituyen como sociedades anónimas de capital variable con autorización de la CNBV y pueden prestar servicios tanto a sus socios como a sus clientes.
Las Sofipos, según su nivel de operación, pueden recibir depósitos, préstamos, expedir y operar tarjetas de débito y tarjetas recargables, otorgar préstamos o créditos a sus clientes, realizar la compra-venta de divisas en ventanilla, distribuir seguros, fianzas, así como distribuir recursos de programas gubernamentales entre otros. Podríamos decir que son como pequeños bancos.
Si bien en el SIPRES no aparecen SOFIPOS en operación en Yucatán, se puede tener acceso a ellas fácilmente, ya que ofrecen sus servicios en línea o desde Apps. Varias de ellas han logrado captar el interés de los inversionistas sobre todo por los altos rendimientos que ofrecen (entre el 8 y el 10% anual por una inversión a plazo de un año). Entre las más conocidas podemos mencionar Kubofinanciero, Supertasas y Finsus, entre otras.
De las SOFIPOS y SOCAPS hay dos aspectos que vale la pena destacar: el primero es que las inversiones que se realicen en estas instituciones por montos de hasta 5 Unidades de Medida y Actualización (UMA), que para este año sería $163,467, están exentas de impuestos. Si se invierte una cantidad superior a la antes mencionada, entonces se aplica la retención del .97% sobre el excedente. Esta es una ventaja que se destaca sobre las otras inversiones en instrumentos de deuda como los pagarés bancarios y los CETES, donde sin importar la cantidad invertida ya se aplica la retención del .97% sobre los intereses obtenidos.
Otro aspecto a tomar en cuenta es el nivel de protección de este tipo de instituciones. Tanto las SOCAPs como las SOFIPOs tienen un nivel de protección de 25,000 UDIS en caso de que la institución quiebre (son $170,267.50 al 10 de junio de 2021). Es importante tener este dato muy presente, ya que el riesgo de quiebra de estas instituciones es mayor al de una institución bancaria.
Si quiere invertir en una SOCAP o SOFIPO revise que cuente con todas las regulaciones, aproveche la exención de impuestos, pero no rebase nunca el nivel de protección que tienen.
En el sector de productos y servicios financieros para personas de bajos recursos, nos hace falta un largo trecho por recorrer. Sin duda las SOCAPs y SOFIPOs son una alternativa que le permite al pequeño ahorrador lograr mejores rendimientos por su dinero. Donde hay un gran pendiente es en la parte del financiamiento. Los créditos que se ofrecen al sector de la población con menores recursos cobran tasas de interés elevadísimas que terminan ahogando a los deudores. Esto no permite que el crédito sea una herramienta para generar desarrollo, ya que si un pequeño emprendedor quisiera obtener financiamiento para su negocio, seguramente sería con tasas tan altas (con la justificación del riesgo) que superarían con creces las utilidades que podría obtener. Financiamiento para lograr el desarrollo ¡Ese el gran pendiente en nuestro país!— Mérida, Yucatán.
marisol.cen@kookayfinanzas.com
kookayasesoriafinanciera
Profesora Universidad Anáhuac Mayab, presidenta del Comité Técnico de Responsabilidad Social del IMEF Yucatán
