El camino hacia la gobernanza
Manuel J. Castillo Rendón (*)
Desde el lunes de la semana pasada se han generado muchas notas en los medios sobre dos proyectos de muy alto impacto, que tienen en común el rechazo de la ciudadanía, uno de ellos ya con un aparente éxito, la Terminal del Tren Maya, y el otro, en situación de confrontación, el Estadio Sostenible de Yucatán.
En el caso de la Terminal, el gobierno federal abandona la idea de edificarla en los terrenos de La Plancha, ubicándola al oriente de la ciudad, en “algún lugar” cercano a Teya. De esta manera, en principio se respeta la opinión de los vecinos y la ciudadanía quienes, desde años atrás, han propuesto un parque en dicho terreno, y en una propuesta de movilidad que le entregué a la coordinadora de dicho proyecto de rescate o acupuntura urbana. Pero para que esto cuaje, se necesita que el gobierno federal haga el “traslado de dominio condicionado” a favor del ayuntamiento de Mérida, para que el destino sea exclusivamente para un parque público, donde domine el espacio libre, arbolado, para el fomento de la recreación y el ocio.
Y si bien nada tiene que ver con el citado parque, es fundamental que la ubicación de la Terminal sea resultado de un Programa Parcial de Desarrollo Urbano, donde queden claramente definidos los usos del suelo para los equipamientos complementarios, los servicios, y áreas libres con la necesaria infraestructura, porque solamente con un instrumento ordenador se puede evitar el desorden que propicie la especulación.
Sobre el anuncio del Estadio Sostenible de Yucatán, confieso que mi postura en contra la empecé a escribir al día siguiente de la presentación del proyecto, solamente que fue tal la andanada de información que se generó en contra de dicha obra en las redes sociales, en la prensa escrita y televisiva, medios que registraron expresiones ciudadanas muy sólidas y fundamentadas, que cualquier argumento legal, normativo, reglamentario y técnico, en el casi siempre incomprensible lenguaje profesional salía sobrando, y como cambió el escenario, ello me obligo a tomar otro camino.
No comentaré nada sobre el proyecto presentado, porque no lo conozco, pero eso no quiere decir que ignore los problemas que le ocasionará a la ciudad, porque no es solo un asunto que impactará negativamente a los vecinos inmediatos de Cordemex y Sodzil Norte, sino a todos. Por lo que, independientemente de lo muy futurista, maravilloso y único que sea éste, el terreno en donde se construyó la Escuela Normal Rodolfo Menéndez de la Peña, por su tamaño y ubicación, no es apto para ello.
Lo recomendable es adquirir otro terreno suficientemente grande para que, como en la Terminal del Tren, el Estadio sea el “inmueble ancla” de un Programa Parcial de Desarrollo Urbano que considere todo el contexto de la comisaría de Teya y no vaya a fastidiarla.
Las autoridades
Y, ¿cuál es, o será, el rol de las autoridades en esto?, porque con su presencia en un evento promocional de un supuesto proyecto privado, se presta a muchas lecturas subliminales e incómodas. Para un proyecto como éste, de muy alto impacto, en la parte normativa, convergen los tres niveles de gobierno y muchos entes descentralizados, ¿respetarán las leyes, normas y reglamentos para estos casos?
La primera pregunta, ¿ya autorizó el Congreso del Estado la venta y el traslado de dominio del predio, que es un bien inmueble público a una persona jurídica? Deja mucho qué pensar la posibilidad de que con la mayoría panista en el Congreso esto suceda, ¿prevalecerá el interés particular sobre el público?
También es obvio que la autoridad que tendrá que resolver sobre la factibilidad o no del uso del suelo es el Cabildo del Ayuntamiento de Mérida, así que, ¿cuál será su posición? ¿Cómo va a reaccionar y opinar el Consejo Municipal de Desarrollo Urbano?
Hasta el día de hoy, no conozco cuál es la postura de los Colegios de Arquitectos, Ingenieros Civiles, y Urbanistas; solamente se ha manifestado a favor, a través de su presidente, la CMIC.
Y, por último, para refrendar su registro como Peritos en Construcción Municipal (PCM), los interesados debieron, mediante cursos, acreditar que conocen la legislación en materia urbana y constructiva, lo que les obliga, como PERITOS, a manifestar si es factible o no ese Estadio en el terreno que proponen. Esta circunstancia los pone ante el verdadero examen de conocimientos, o ¿solo fueron por la firma?
Llegó el momento de ver si la tan cacareada gobernanza, y la democracia participativa, como bandera política, deja de ser un paño desteñido y se convierte en una realidad, y como una golondrina no hace verano, es fundamental que nosotros, los ciudadanos, y de manera más comprometida, los profesionales, veamos que se cumpla con los ordenamientos vigentes, y que las autoridades, como administradores, no los interpreten o los acomoden a modo, solamente los cumplan.— Mérida, Yucatán.
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Arquitecto, exfuncionario federal, estatal y municipal
