Editorial

Derechos Culturales

Por Erica Millet Corona

 (*)

A propósito de la nueva Ley de Derechos Culturales para el Estado y los Municipios de Yucatán, el Observatorio Ciudadano de Arte y Cultura de Yucatán (OCACY) organizó y realizó en días recientes unas jornadas de diálogo a manera de webinars y conversatorios virtuales, para su análisis y difusión.

André de Paz, originario de Guatemala, coordinador del Sentidotorio de Derechos Culturales (SEDE/CULT) en su país, trajo a nuestra atención importantes reflexiones sobre lo que significa hacer valer estos derechos como ciudadanía y las responsabilidades que conlleva la búsqueda de una verdadera gobernanza en torno a las políticas culturales. Su participación no tuvo desperdicio.

Me permito compartirles, desde mi visión, algunas de las reflexiones que fueron puestas sobre la mesa a partir de su participación.

El ejercicio de los Derechos Culturales precisa una definición práctica. Aterrizar en concreto, más allá de la teoría y de acuerdo con nuestro plano y contexto, las posibilidades que parten de esta conciencia de sabernos sujetos de derecho.

Es decir, el diálogo, las reflexiones y las agendas temáticas necesitan ser traducidas en lineamientos desde una conciencia plena de los derechos que la gente ya ejerce —incluso de manera inconsciente— y la práctica profunda de los mismos por otros actores protagonistas de la vida cultural.

Simón Bault, presidente de “Culture Montréal”, afirma en el informe “Ciudades, culturas y desarrollos, redactado para la Agenda 21 de la cultura, que un movimiento de ideas “sólo podrá transformarse en verdadero movimiento de historias destacadas” bajo la condición de que exista en las comunidades un liderazgo político que vaya de la mano con un liderazgo ciudadano.

El concepto de gobernanza pretende una colaboración entre los gobiernos y los ciudadanos. Las decisiones de los líderes no deben ser unilaterales y los movimientos sociales deben tener claro el contexto y ver más allá del beneficio de unos cuantos, el beneficio global de una comunidad más amplia que la propia o la más próxima.

La conciencia sobre nuestro rol como ciudadanos sujetos de derechos requiere de responsabilidad y la responsabilidad requiere un estado de congruencia en el que podamos tanto reconocer al Estado como garante de estos derechos, como exigir de manera informada y organizada el cumplimiento de las obligaciones a las que están sujetos nuestros gobernantes. Participación ciudadana, políticas culturales, normatividad y rendición de cuentas.

La comunidad artística y cultural del estado, especialmente a través de aquellos integrantes quienes se han organizado en espacios independientes y asociaciones, ha asumido durante varios años responsabilidades sobre aquello que el Estado no ha sido capaz de garantizar.

En las postrimerías del desarrollo cultural del país, los gobiernos no deben eludir su responsabilidad y no a pesar de los contextos sino especialmente en los más difíciles, como lo es la difícil crisis sanitaria por la que transitamos desde hace un par de años.

Es cierto también que la comunidad artística tiene una responsabilidad con las audiencias; proponer contenidos que respondan a la realidad social del entorno y el espíritu creativo, sí, pero también en plena conciencia de la necesidad de hacer accesibles las manifestaciones artísticas a todas y todos, para que el sector cultural y los públicos puedan crecer y fortalecerse.

A la vez, la comunidad cultural y artística yucateca requiere reconocerse como tal; trabajar en la cohesión, apostar al trabajo transversal a pesar de las diferencias y la diversidad de ideas, abrazar los espacios de reflexión que muchas veces son recibidos con alarmante indiferencia y todo esto, debe hacerlo de la mano con las instancias gubernamentales.

Participación clave

Las disposiciones de los gobiernos en materia de cultura, las políticas culturales, la inversión en infraestructura cultural y el aliento a las economías creativas serán más ricas, más adecuadas y efectivas mientras más participación ciudadana contemplen.

Nuevamente felicidades al OCACY por esta iniciativa que ha sido un buen punto de partida para colocar en la conciencia colectiva la incidencia de la participación comunitaria en el desarrollo y seguimiento de políticas públicas con miras a una verdadera democracia cultural.— Mérida, Yucatán.

Licenciada en periodismo y maestra en relaciones públicas; exfuncionaria del Ayuntamiento de Mérida y del gobierno del estado

 

La comunidad cultural y artística yucateca requiere reconocerse como tal; trabajar en la cohesión, apostar al trabajo transversal a pesar de las diferencias…

 

Noticias de Mérida, Yucatán, México y el Mundo, además de análisis y artículos editoriales, publicados en la edición impresa de Diario de Yucatán