Cosas del Mayab
En los hogares donde se acostumbra a festejar a los difuntos como es debido, quizá se hayan dado cuenta que junto a la mesa de las ofendas, existe otra mesita en donde también se rinde culto a la memoria del ánima sola.
En esta modesta mesa, que puede ser una silla, se coloca un vaso de agua fresca, un ramito de flores, plato de comida y vela, dedicada a quien se considera ánima sola.
Personaje
¿Qué es ánima el sola? es como su nombre lo indica es el alma o espíritu de aquella persona que, durante su vida terrenal no tuvo parientes conocidos, o si los tuvo, nunca se le vio convivir con ellos; aquel viajero errante que repente llegó al pueblo a “regalarse” y ya muerto, nadie reclamó su cuerpo. Quién se tiró al vicio, abandonado a su suerte. El limosnero al que nunca le dimos un peso.
Cuando le pregunté a una robusta mestiza acerca del culto al ánima sola, me respondió: “Es justo que a estos desdichados se le recuerde con una oración y un poco de agua, de alguna manera alguien nos pagará este favor”.
Si el amable le lector es creyente de estas cosas del Mayab, época es que recuerde al ánima solitaria de algún conocido, y si tiene, comparta un pedazo de pib con aquel prójimo, no tuvo recursos para comer. La vida da vueltas y no sabemos cómo vamos a acabar.
Cuánta razón tiene el presbítero Augusto Romero, cuando nos dice en un poema:
No te pierdas, ánima sola,
Guíate con las velas que te enciendo;
Presta atención en el camino,
En esta primera visita que nos haces;
acompaña de noche mi oración.—Ixil, Yucatán
Escritor
