Para que no le digan y no le cuenten

Desde que el actual presidente de la República anunció la construcción de la refinería de Dos Bocas, Tabasco, se desataron una serie de expresiones en contra, las cuales se han basado principalmente en el argumento de que será un gasto inútil por la transición energética que está aconteciendo en el mundo y llevará al desuso de los combustibles fósiles.

Sin embargo, existe información y datos que se desconocen o no se mencionan intencionalmente, que pueden contribuir para formarse un mejor criterio o motivar a documentarse para tener un panorama más completo del tema.

Primero. México está ubicado en el lugar 12 de la lista de países productores de petróleo crudo a escala mundial y como el segundo productor más importante de la región de Latinoamérica.

No obstante el nivel de reservas y la cantidad de producción, el país se limitó a ser un exportador neto del crudo, en lugar de procesarlo, siendo la costa del Golfo estadounidense uno de sus principales destinos y, a la vez, el lugar de donde se ha adquirido una parte importante de los petrolíferos importados, pues la producción interna de derivados, no ha alcanzado para satisfacer la propia demanda.

Es así que, “para los gobiernos de los tres sexenios anteriores lo importante era producir, no refinar. El negocio estaba en mandar refinar al extranjero el petróleo extraído en México, el cual nos lo regresan refinado a un alto costo y con comisiones por doquier”. (Salvador García Liñán, “El Financiero”, 05/11/2019).

La política energética que se manejó a partir de 1982, y que se agudizó de 1988 al 2018, ocasionó que México fuera el único país productor de petróleo que se convirtió en importador neto de toda la gama de productos petrolíferos, incluyendo el asfalto y los lubricantes.

Segundo. Una refinería de petróleo es una planta industrial petroquímica en la cual se obtienen sustancias derivadas del petróleo crudo, como son los insumos importantes para la industria química con un sinfín de aplicativos, es decir, no sólo se producen combustibles. Entre los productos surgidos de los procesos de transformación y refinación del petróleo están la gasolina, el diésel, el asfalto, el queroseno, el gas licuado y los aceites.

Es tal la importancia estratégica de la refinación que existen dos ejemplos muy ilustrativos: Japón no produce petróleo y prácticamente el 100 por ciento del petróleo que consume es importado y, no obstante, este país cuenta con más de 20 refinerías y es la quinta potencia mundial en refinación; y Angola, un país petrolífero que en promedio bombea 1.5 millones de barriles al día, sólo tiene una refinería, por tanto, sólo produce el 20 por ciento de los derivados e importa el 80%.

Ante la crisis de 2014 y la drástica caída de los precios del petróleo, Angola se quedó sin gasolina, lo cual afectó a los comercios y el transporte público dejó de funcionar. Esto se debió a que, al ya no tener el volumen de los ingresos petroleros, no le alcanzaba para pagar todos los refinados que necesitaba.

Tercero. De acuerdo con los pronósticos de especialistas en la materia, el pico en la demanda de combustibles en Latinoamérica empezará a descender hasta después del año 2050, es decir, en 30 años y, en los países desarrollados se dará un poco antes, a partir del año 2035.

Por ello, no es casualidad que varios países o regiones sigan apostando a la refinación. Ejemplos: China es el país número uno en refinerías, con 179, y tiene actualmente en marcha al menos nueve proyectos para adherir nueva capacidad de refinación o construir nuevas refinerías durante los próximos 5 años.

Estados Unidos es el segundo país con más refinerías, 135, y está en proceso de construcción la que será su refinería más grande y la sexta mayor del mundo. Esta refinería se construye en Beaumont, Texas, y entrará en funciones en 2023.

Asia será el continente que más capacidad de refinación sume en los años venideros, apoyado por una serie de proyectos, entre los que se encuentra una nueva refinería en Sri Lanka, que deberá iniciar operaciones en 2024.

El Medio Oriente, una región petrolera por naturaleza, también invierte en la expansión de su capacidad de refinación con nuevos complejos en Jizan, Arabia Saudita y Al-Zour, Kuwait.

Y África también continúa con una tendencia de aumentar la refinación, su proyecto más importante se localiza en Lagos, la ciudad más grande de Nigeria.

Entonces, el que un país que aparece entre los doce productores más importantes del mundo revierta la política de ser mero exportador de la materia prima e invierta en darle valor agregado a través de la refinación, con la restauración de las seis refinerías existentes, la compra de la refinería Deer Park (que está catalogada entre las 25 más grandes del vecino país del norte) y la construcción de la refinería de Dos Bocas, se trata de un asunto de toral importancia, no sólo por la vertiente económica que significa, sino sobre todo, porque consiste en salvaguardar “la soberanía energética”.— Mérida, Yucatán.

Maestro en Economía y Administración Pública. Maestrante en Políticas Públicas, Campañas y Elecciones

Japón no produce petróleo y prácticamente el 100% del petróleo que consume es importado; no obstante, tiene más de 20 refinerías y es la quinta potencia mundial en refinación

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