El tres de enero de 1924 fue fusilado Manuel Berzunza, junto con el gobernador Felipe Carrillo Puerto, hermanos y demás cercanos colaboradores de éste.

Entonces Berzunza era el Presidente Municipal de Mérida. Contaba con treinta años de edad en esa fecha, era uno de los pocos profesionistas que formaban parte del grupo gobernante y había tenido una corta pero intensa carrera política.

La mayoría de las fuentes ubica su nacimiento en 1893, y su traslado a Campeche por su madre Guadalupe Berzunza Castillo, ciudad donde realiza sus estudios básicos, durante los cuales se enrola en actividades juveniles antiporfiristas, por lo cual no se le admite en el Instituto Campechano para que continúe su formación.

Será entonces en la Escuela Nacional de Jurisprudencia donde se graduará de abogado, iniciando su ejercicio profesional en el Poder Judicial, en donde sería adscrito al Juzgado de Distrito con sede en Mérida.

Por sus inquietudes ideológicas se incorpora a tareas de formación del Partido Socialista Obrero, el cual surgiría en 1916, dicha organización política se convertiría en Partido Socialista del Sureste, de larga tradición en Yucatán.

Berzunza fue diputado por el distrito decimocuarto en la XXV Legislatura, que se instaló en 1918, la cual se erige en Congreso Constituyente para aprobar la Constitución Política del Estado de Yucatán, entre cuyos miembros estuvieron personalidades destacadas como el propio Felipe Carrillo Puerto, Diego Hernández Fajardo y Santiago Burgos Brito. Esa Constitución sería la única del país que tendría, al momento de su aprobación, un capítulo sobre el bienestar social.

En el aspecto educativo, la mencionada legislatura aprobó también la fallida creación de la Universidad Yucateca (abril de 1918), primera iniciativa en nuestra entidad para fundar una institución de ese tipo. Enviado el decreto al titular del poder ejecutivo para su promulgación, sin explicación alguna, nunca se publicó.

También aprobó esa legislatura el programa de educación Preparatoria con duración de cuatro años y el de Secundaria de un año; la ley para el estudio de la profesión de ingeniero y el establecimiento de la Escuela de Ingeniería, así como la declaratoria de que el 15 de mayo sea el “Día del Maestro”.

Testimonios orales recuerdan que Berzunza hizo valer su cargo de representación popular para litigar en favor de la libertad de personas injustamente detenidas, sin cobrar honorarios por ello.

Al ser electo por el quinto distrito federal, rindió protesta el 9 de septiembre de 1920 ante el pleno de la XXIX Legislatura de la Cámara de Diputados. Fue breve su gestión como legislador federal, pues el 4 de febrero de 1921 fue designado gobernador interino de Yucatán.

Se considera que fue una persona carismática que gozó de la aceptación de los ciudadanos de los diversos niveles sociales. Durante los meses que gobernó Yucatán, expidió leyes y decretos, entre los que se pueden referir: Ley y Reglamento sobre la liquidación y la reorganización de la Comisión Reguladora del Mercado de Henequén y el surgimiento de la Comisión Exportadora; la que concedía indulto y amnistía a reos y encausados, la de alcoholes y bebidas embriagantes, la que eximió del pago del impuesto de 8 centavos oro por cada kilogramo de henequén, la que restringía la producción de henequén, las que elevaban a la categoría de Municipios Libres los poblados de Suma y el puerto y pueblo de Dzilam de Bravo, así como la Ley Orgánica de los Municipios del Estado. Es en esa misma administración que se comienza conmemorar el 21 de abril como el “Día del Estudiante”.

En el ramo educativo creó el Departamento de Educación Pública para atender la educación básica, y de especial significación es resaltar que el 27 de noviembre de 1921, con motivo de la visita a Yucatán del ministro José Vasconcelos, titular de la recién creada Secretaría de Educación Pública, éste y Berzunza acuerdan y se publican las seis bases de los apoyos con recursos financieros de la federación para el sostenimiento de la educación elemental y para la creación de la Universidad Nacional del Sureste.

Dicho acuerdo daría lugar a un contrato que el propio gobernador suscribiría con Vasconcelos y con Adolfo de la Huerta, este último titular de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público.

Ha trascendido su particular interés en la definición de cada uno de los miembros de la delegación artística yucateca que nuestro estado envió a la ciudad de México, para realizar presentaciones con motivo de la conmemoración del centenario de la consumación de la independencia nacional.

En materia henequenera se logró la exportación de más de 250 mil pacas, con lo que se registró un importante incremento, después de la reducción motivada por la contracción de la demanda de fibra por el fin de la Primera Guerra Mundial.

Al entregar el 1 febrero de 1922 la gubernatura a Carrillo Puerto, éste lo nombra Secretario General de Gobierno, y en los siguientes días rubrica, junto con el gobernador, la Ley de Educación Racionalista. A la semana de su designación salía hacia la capital del país, siendo nombrado un interino en ese cargo, nombramiento que recayó en Neguib Simón, a quien le correspondió refrendar la firma de Carrillo Puerto, en la ley que creó la Universidad Nacional del Sureste, por decreto del 25 de febrero de 1922, hoy Universidad Autónoma de Yucatán (Uady), próxima a conmemorar su primer centenario.

Solo por esa ausencia temporal el nombre y rúbrica de Berzunza no estuvo en todos los documentos fundacionales de nuestra casa de altos estudios.

Al reincorporarse a su cargo, acompaña con su firma decretos importantes como la Ley del inquilinato, las reformas a los Códigos Civil y de Procedimientos Civiles, ley para hacer las quemas y evitar incendios, un decreto que autoriza 19 becas para igual número de estudiantes de enseñanza normal, entre otros.

Deja la Secretaría de Gobierno de manera definitiva al oficializar su candidatura para Presidente Municipal de Mérida, siendo sustituido por César Alayola Barrera.

Ya en funciones como Alcalde, en septiembre de 1923, con motivo de las fiestas patrias, inaugura la entonces denominada “Calzada de Los Cupules”, construida en el tramo entre el Paseo de Montejo y la hacienda Tanlum, y en diciembre, le correspondería poner en servicio la “Avenida de Los Itzáes”, la cual se inicia en la avenida Colón y termina en la de “La Paz” (hoy calle 59).

Las denominaciones de esos bulevares, según suscribió el propio entonces primer edil, “son una glorificación a nuestra raza y para perpetuar el nombre de nuestros antepasados”.

Durante su gestión también se inauguró el Hospital Homeopático Hahnemann, se construyeron Casas-Escuelas en las comisarías de Molas y Cholul, y caminos de acceso a poblados como el de Mérida a Papacal.

En sesiones de Cabildo se acuerdan acciones importantes como las reformas al Reglamento de Tránsito, la coordinación de la Policía Constitucionalista Municipal, las reparaciones a escuelas del nivel básico y edificios del servicio público. Fue de suma relevancia la campaña especial para evitar el incremento de los precios en artículos de primera necesidad en la ciudad, penalizando a quien lo hiciere con una multa de quinientos pesos.

El magnicidio de Carrillo Puerto ha retenido el impacto mediático mayor entre los crímenes del 3 de enero de 1924; es probable que eso explique un menor atractivo para los estudiosos, para indagar y divulgar más sobre la vida y obra de Berzunza.

En Mérida, el Anillo Periférico y una escuela primaria en la comisaría de Dzununcán llevan su nombre. En una colonia del poniente meridano existe un reducido espacio con tres juegos infantiles que en alguna época se le denominó “parque Manuel Berzunza”.— Mérida, Yucatán.

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Doctor en economía

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