El avance incontrolable de Ómicron está preocupando nuevamente a los países de todo el mundo por la facilidad de esta nueva cepa del Covid 19 para contagiar a las personas.
El alza de contagios en muchos países obliga a las autoridades a imponer restricciones y a insistir con las medidas sanitarias.
En nuestro estado los contagios se incrementaron exponencialmente, pues el exceso de confianza y el relajamiento de muchos en las festividades decembrinas le dieron a la nueva cepa la oportunidad de multiplicarse.
Ómicron es más contagioso y menos mortal, sin embargo esto puede ser también un incentivo para unos, pues aumentaría la confianza para salir, tener reuniones sin precaución e ignorar las medidas sanitarias, pero olvidan que al multiplicarse los contagios pueden causar caos en los centros de trabajo por las inasistencias y hospitales por saturación en las consultas y mucho riesgo en las familias si hay personas vulnerables y con enfermedades crónicas.
En este nuevo año los contagios van a la alza, a tal grado que en los últimos días hemos rebasado paulatinamente los varios cientos hasta llegar a la cifra de 500, luego 600 y el martes 18 llegar a 712. Algo inusitado en esta pandemia.
Ante esto, los sectores económicos, de salud y el educativo pueden sufrir consecuencias graves si esto se intensifica. Y estamos empezando a sentir los embates.
En el sector Salud hay altos contagios entre enfermeras, médicos y administrativos, pues de cero en los últimos días de diciembre pasamos a 338 nuevos contagios del 10 al 17 de enero y 676 en las últimas tres semanas. Y esto debe preocupar sobremanera debido a que habría ausencia en los hospitales para atender a los pacientes.
El regreso a clases presenciales entra a receso por los embates de Ómicron. La asistencia de alumnos se redujo considerablemente, pues había la opción de acudir a las escuelas. Sin embargo, el temor a los contagios obliga a los padres a no enviar a los hijos.
Si al inicio del presente ciclo escolar hubo respuesta positiva y una parte de alumnos optó por acudir a las aulas, ahora las escuelas están casi vacías. Más de un 50 por ciento de ausentes en relación con los que iban el año pasado, incluso en algunos centros educativos asistieron en estos días unos cuantos educandos.
Además, hay ausencia de mentores porque una parte de ellos están contagiados y están resguardados en sus hogares, incluso no pudieron recibir la vacuna de refuerzo, así como contagios de administrativos. La nueva variante está causando estragos en el sector educativo y dejando las escuelas vacías.
La interacción en los grupos escolares entre alumnos y profesores es la vía pedagógica más importante para el logro de mejores aprendizajes y la socialización de los niños, empero en estos momentos, por los altos contagios, no hay otro camino que el uso de la tecnología para mantener viva la relación escolar.
Esto obliga a las autoridades, padres de familia y alumnos a redoblar esfuerzos para lograr avances escolares y que los pequeños y adolescentes no se atrasen más, aunque habrá deficiencias y lagunas de aprendizajes por la ausencia en las escuelas en estos casi dos años de pandemia.
No todos los niños tienen en sus casas internet, computadoras o teléfonos celulares para estar en contacto permanente con los maestros, tampoco las escuelas todas están equipadas para hacer uso de la tecnología en beneficio de la educación. En algunas o muchas escuelas los padres de familia se las ingenian para adquirir internet.
Es momento que las autoridades educativas, ante la crisis sanitaria, tomen cartas en el asunto y vean como objetivo primario que las escuelas tengan internet y los aparatos tecnológicos necesarios para que los mentores no pasen dificultades para enlazarse con los alumnos que opten por el aprendizaje en línea. Aquí es donde deben invertir en estos momentos complicados.
Ante este avance implacable de Ómicron las clases presenciales tendrán una pausa, pues sería imprudente llenar las aulas en estos momentos cuando los altos contagios están a la vista. Esto podría causar contagios en cadena entre alumnos y profesores que provocarían ausencias y más temores y angustias.
Es importante que los niños, adolescentes y jóvenes no olviden en casa el estudio, la lectura y los apuntes. La pandemia obliga a que los hogares se conviertan en centros escolares y de estudio con la orientación de los padres en casa y los mentores en línea, mientras esta crisis sanitaria continúe.
Por ahora las escuelas están vacías y las aulas en silencio. Llegará el momento de abrazar nuevamente el estudio cara a cara, frente a frente y en la interacción cotidiana en los grupos escolares.
Todos, como nunca, añoran la escuela y la convivencia en los salones de clases. Ya llegará el día de la algarabía escolar.— Mérida, Yucatán.
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Profesor
