No hay manera de que el fiscal general de la República, Alejandro Gertz Manero, salga bien librado del escandaloso caso de su ex cuñada y la hija de ésta, a quienes el fiscal acusa del homicidio (por negligencia) de su hermano Federico. Filtrar una conversación del titular de la FGR con el fiscal de Control Competencial, Juan Ramos López, le añadió notoriedad al caso, pero éste ya iba acompañado del escándalo. Se acredita, eso sí, que en este mundo hipervigilado, con cámaras y micrófonos por todas partes, la privacidad se está volviendo utopía.
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