Si la oposición —integrada toda en la alianza Va por México— no se deshace del Alito (Moreno Cárdenas) y sigue necia en continuar apoyándolo hasta el final, tendrá que despedirse no sólo de la posibilidad de regresar al poder presidencial en 2024 sino de conservar las gobernaturas del Estado de México y Coahuila, que estarán en juego el próximo año.
El Alito es como un cáncer al que se deja crecer y con el tiempo se convierte en metástasis, el cual termina por matar al cuerpo donde está alojado, en el caso, el PRI. Pero, al ocurrir esto, es obvio que el “enfermo” arrastrará en su caída a sus hoy estrechos aliados, el PAN, lo que queda del PRD y los interesados artífices de la alianza, grandes empresarios que, con el disfraz de sociedad civil, la auspician.
Los audios de sus pláticas con subordinados en los que se explaya sobre sus acciones de soborno y extorsión que le rinden fruto en la forma de las abundantes riquezas que posee y el enorme poder político que ha acumulado, constituyen no sólo un retrato de su vida, sino de la vida secreta que, en materia política, lleva el grupo de empresarios a los que zahiere, no obstante la millonaria ayuda que le brindan —dándole o lavándole el dinero que, con sus malas artes obtiene—, y son la prueba más elocuente de que no es un perseguido político, sino un pájaro de cuenta que busca evadir la justicia.
Toda una audioteca, grabada en sus tiempos de gobernador y posteriormente por alguien cercano a él y el video del cateo de su lujosa mansión de Campeche por autoridades ministeriales estatales son testimonio fehaciente de que sus estridentes gritos de doncella ofendida no son sino la expresión más acabada de un mal histrión en el papel de inocente, porque mientras más se rasga las vestiduras más constancia tiene el público de su cara dura.
En los audios se regodea de sus acciones, hace el recuento de sus incuantificables propiedades —obtenidas todas sobre la base del robo de terrenos públicos, su saqueo al erario, las extorsiones a particulares, más lo que se acumule— a la vez que exhibe a quienes lo han ayudado —los empresarios a los que extorsiona—, cuyo papel en la trama los convierte en sus cómplices por participar con él en estrategias de guerra sucia contra adversarios políticos comunes, a los que debe golpearse para evitar que se lleven a cabo transformaciones que afecten viejos privilegios y bien forrados bolsillos.
En uno de las últimas piezas de la colección, platica con otro de los notables del partido, José Murat, con el que intercambia comentarios acerca de cómo vengarse de los empresarios que no les dan todo el dinero que les piden:
Alito: “No mandan nada, nunca dan”. Murat: “Luego van a pedir favores”. Alito: “Que el monopolio, que el monopolio, es la cogida que les van a dar… Bailleres, los de GICSA, Álvaro Fernández, ching… a su p… madre… vamos a cog… a los empresarios con una reforma verg…, apretarlos para que se cag…; que (Scherer) meta al bote al PAN, al PRD, que no se meta con nosotros… el 7 nos estamos tomando un café con él… Le dije, no más tengo interés en una cosa, la Reforma Fiscal… No, esa es la que quieren meter…esos hijos de su p… madre es la primera que traen”.
Murat: “La Minera, güey, yo tengo la Minera, yo la hice. Está parada. Se van a ir a llorar, el del grupo México, Slim y la Aramburuzavala, todos esos cabr… nos van a mamar la ver…”
En el video del cateo del palacio donde vive, en Campeche, que no es su única propiedad, pues tiene decenas de casas y terrenos, pueden observarse los lujos de una persona que ha hecho del robo descarado y sin medida una de las metas de su vida.
La descripción del predio lo dice todo: sobre 17 terrenos, escriturados a nombre de diferentes personas —el de la cocina, p.ej. está a nombre de su mamá— construyó la mansión, a todo lujo, con acabados de mármol y maderas preciosas; piscinas, casa de muñecas, casa para el perro con aire acondicionado, con un costo aproximado de 46 millones de pesos, construida cuando su sueldo como gobernador era de 5 millones anuales.
Existe muy pocos antecedentes en la vida política de México de un político tan cínico como éste. Frente a toda la evidencia acumulada, el líder priista y quienes lo acompañan en la tarea de pretender engañar a la opinión pública, no tienen empacho en insistir en el machacón ardid de presentarlo como víctima de una “dictadura”.
Los audios con su voz diciendo todo lo que se escucha no han sido hasta hoy prueba suficiente para comenzar contra él una investigación que permita calificar los delitos cometidos que, al parecer, son de peso suficiente no sólo para defenestrarlo sino para recluirlo en un penal.
Los priistas y sus aliados panistas creen haber encontrado la manera fácil de que no sean investigados los corruptos de sus filas: acusar que toda investigación enderezada contra ellos es motivada por un propósito de persecución política.
Con todas las pruebas sobre la mesa, los líderes de la facción aglutinada en la alianza Va por México, creada fundamentalmente por quienes vieron afectados sus privilegios económicos y políticos con el cambio de gobierno, hacen alharaca y media cada vez que se anuncia que uno de los suyos es investigado.
Así lo hicieron con el aún gobernador de Tamaulipas, Cabeza de Vaca; así con el excandidato del PAN Ricardo Anaya, así con el ex presidente Peña Nieto y así con el presidente del PRI, Alejandro Moreno.
En contrapartida, estimulan el que se dé vuelo a investigaciones supuestamente periodísticas para acusar a cercanos al presidente con libelos, sin pruebas, elaborados a base de supuestos, como el de la llamada Casa Gris que la esposa de uno de sus hijos arrendó en Houston y sobre la que hasta un libro han mandado a hacer los mismos que se quedan callados ante la corrupción del Alito.
Y es que aquí es donde “la mula suele tumbar a Genaro”.— Mérida, Yucatán.
fipica@prodigy.net.mx
Maestro en Español. Especialista en política y gestión educativa
