Muchas veces nos preguntamos cómo es que existe gente con una facilidad tremenda para hacer dinero, nacen ricos o prosperan en cualquier emprendimiento.

Y luego están las personas que nacen pobres o a las que les cuesta mucho trabajo tener lo suficiente para cubrir sus necesidades básicas, y ni qué decir de generar riqueza. ¿A qué se debe esto?

La actitud que tenemos frente a la vida tiene un efecto directo sobre la relación que tenemos con el dinero. Lo que sentimos y pensamos acerca del dinero va a determinar nuestro nivel de abundancia y prosperidad; por eso es esencial comprender cómo nos relacionamos con el dinero, las creencias que tenemos acerca de él, y las emociones que éste nos genera.

Las emociones son parte de nuestra naturaleza humana y son el sello distintivo con el que tomamos decisiones. Las emociones hablan mucho de nosotros mismos y nos aportan información sumamente valiosa, si aprendemos a escucharlas con detenimiento.

El tema del dinero está íntimamente relacionado con nuestras emociones, con nuestra manera de pensar, con nuestra forma de conducirnos y con nuestra calidad de vida.

Basta observar cómo a algunas personas el dinero les genera bienestar y paz, y a otras, les produce altos niveles de estrés y ansiedad. Sin duda, casi nada en este mundo es tan controvertido como el dinero. Algunas personas afirman que el dinero es la raíz de todo mal, y otras, lo consideran la fuente de la felicidad.

Por eso es clave comprender la mentalidad que tenemos respecto al dinero, qué pensamos y sentimos acerca de el. ¿Nos produce estabilidad, libertad e independencia, o nos produce angustia, resentimiento y envidia?

Por otro lado, el dinero, como el resto de las cosas que existen en el mundo, no es otra cosa que energía pura. Sabemos que es energía porque, como he mencionado antes, produce un efecto en nosotros. O bien nos hace sentir cómodos o todo lo contrario, ya sea por abundancia o por escasez.

La realidad acerca del dinero es que tiene infinitas posibilidades para nosotros. El dinero es un instrumento y existe como herramienta de intercambio; esto significa crecimiento porque nos exhorta a la reciprocidad, ese equilibrio entre dar y recibir que es el principio básico para que las cosas funcionen en armonía. Esa es la razón por la cual el dinero es una energía positiva para nosotros, pues tiene el potencial de aportarnos bienestar (si así lo decidimos). Sin embargo, es fundamental aprender a desarrollar una relación sana con el dinero.

Las personas albergamos pensamientos erróneos acerca del dinero derivado de cómo nos ha hecho sentir alguna experiencia relacionada con éste. Esos pensamientos erróneos se conocen también como creencias limitantes.

Las creencias limitantes son pensamientos arraigados de forma inconsciente que nos condicionan. Las creencias erróneas sobre el dinero nos impiden tomar decisiones acertadas y sentirnos bien. Si bien todos tenemos algunas creencias limitantes acerca del dinero, lo importante es aprender a identificarlas para que podamos liberarnos de ellas y crear una mentalidad de abundancia.

Creencias limitantes que nos impiden relacionarnos de forma sana con el dinero:

1) El dinero te convierte en una mala persona.

2) La única forma de generar dinero es mediante el trabajo arduo.

3) El dinero no es importante.

4) No hay suficiente dinero para todos.

5) Es más fácil gastar que ganar dinero.

6) El dinero es difícil de conseguir.

7) Los ricos son egoístas y deshonestos.

8) El dinero es difícil de administrar.

9) Cuando tenga dinero, seré feliz.

10) Si tengo mucho dinero me quedaré solo.

11) El dinero da muchos problemas.

12) Lo que me apasiona hacer no genera dinero.

Una creencia se sustituye por otra a base de repetición. Cambia esas creencias limitantes por pensamientos positivos. Haz el ejercicio tantas veces como te sea posible.

a) Tengo el dinero necesario para experimentar lo que me corresponde vivir y aprender de esas experiencias.

b) El dinero es para compartir y me permite hacer cosas buenas por mí y por otros.

c) El dinero es importante porque me ayuda a ser más de lo que ya soy, y a experimentar más de lo que me gusta.

Quizás la creencia más limitante de todas es creer que está mal pensar de forma positiva acerca del dinero. El dinero es maravilloso, hay suficiente para todos y no necesariamente proviene del trabajo arduo. El dinero es bueno porque nos permite comprar lo que el dinero no puede comprar: experiencias y aprendizaje.

No temas decir que quieres más dinero en tu vida, pero no te afanes. A fin de cuentas, la abundancia económica es un estado de la mente, es una experiencia de satisfacción y gratitud que parte del principio de que ya estamos completos y tenemos todo lo que necesitamos.

Si tienes conciencia de que todo es transitorio en este mundo material, sabrás que eres dueño de tu dinero, no su esclavo. La riqueza material que posees (poca o mucha) es una extensión de tu energía y también de tu propósito espiritual.

Todas las experiencias que vivimos nos sirven para crecer y evolucionar, y lo que aprendemos a través de las experiencias que nos provee el dinero con el que contamos, también. Dicho de otra forma, lo que podemos “comprar” con nuestro dinero son las experiencias que requerimos para nuestro aprendizaje y perfeccionamiento espiritual.

Por último:

1) Cada vez que gastes dinero ten la certeza de que volverá multiplicado.

2) Bendice el dinero que das y el que recibes, todo lo que se bendice se multiplica.

3) No tengas miedo a quedar despojado. La desesperación cierra el camino de la abundancia.

4) Confía en Dios y entrégale tus necesidades. Todo cuanto necesitas verdaderamente, llegará a ti.

5) Haz con amor tu trabajo y procura una actitud de servicio, verás como lo bueno llega a ti.— Mérida, Yucatán.

gabrielasoberanismadrid@gmail.com

Coach Profesional y Acompañamiento Espiritual. Podcast Gabriela Soberanis

 

 

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