A un régimen democrático le es consustancial la pluralidad política e ideológica, que se expresa en la existencia de un sistema dinámico de partidos políticos, complementado por diversas formas de organización de la sociedad civil.

Con la llegada al poder federal de una amplia coalición político-electoral encabezada por Morena y por su carismático líder Andrés Manuel López Obrador, los partidos tradicionales PRI, PAN y PRD se vieron abruptamente replegados por el triunfo abrumador del hoy Presidente de la República.

Durante los cuatro años que lleva la actual administración federal, es evidente que la oposición al proyecto de la 4T no ha podido articular una propuesta programática que sea lo suficientemente clara, coherente y persuasiva como para presentarla como una opción viable ante la ciudadanía de cara a las elecciones presidenciales de 2024.

A estas alturas de los tiempos políticos, la oposición no sólo se muestra desarticulada y extraviada en ambigüedades e imprecisiones programáticas, sino que tampoco ha podido perfilar una terna de aspirantes presidenciales con carteles atractivos para el electorado, en tanto que Morena y sus aliados tienen al menos a cuatro aspirantes fuertemente posicionados en la opinión pública: la Jefa de Gobierno de la Ciudad de México Clara Sheimbaum, el canciller Marcelo Ebrard, el Secretario de Gobernación Adán Augusto López y el principal dirigente de la Cámara de Senadores, Ricardo Monreal.

Los comentarios anteriores vienen al caso con motivo de la aparición en la arena pública de un nuevo bloque opositor a la 4T con miras a los comicios del 2024, que en el marketing político se ha presentado con la franquicia de Unid@s.

Es evidente que Unid@s surge en un momento político crucial para el país, en el que la alianza “Va por México —conformada por el PRI, PAN y PRD— se ha resquebrajado y atraviesa una severa crisis derivada de la aprobación por parte del Congreso de la Unión de la reforma constitucional para permitir que las Fuerzas Armadas continúen con las tareas de seguridad pública hasta 2028.

El hecho de que varios diputados y senadores del PRI y del PRD hayan votado a favor de aquella iniciativa presidencial, ha puesto en jaque la continuidad misma de la alianza “Va por México”, alejándose así la posibilidad de que esta oposición multipartidista pueda disputarle exitosamente el poder al actual bloque gobernante.

Es en este nuevo y complejo escenario en que, con bombo y platillos, se anunció la conformación de la marca preelectoral Unid@s cuyas caras visibles son el llamado Grupo Plural —con el senador Emilio Álvarez Icaza a la cabeza—, y los señores Gustavo de Hoyos, expresidente de la Coparmex, y Claudio X. González, éstos últimos conspicuos representantes del gran capital en la disputa por el poder político.

Según se explicó en el evento de presentación, Unid@s está conformada por seis organizaciones: Frente Cívico Nacional, Poder Ciudadano, Sí por México, Sociedad Civil MX, Une México y Unidos por México.

De acuerdo con lo expresado por los convocantes, los objetivos de Unid@s son: promover una amplia unidad opositora para enfrentar y derrotar al actual gobierno y obtener el triunfo en 2024; construir una candidatura única para enfrenar a Morena; acordar el método de selección del candidato presidencial que tome en cuenta la opinión y participación de ciudadanos; convenir candidaturas de unidad para los diferentes puestos de elección en 2024 a fin de obtener la mayoría en el Congreso de la Unión; iniciar conversaciones con los partidos para que se acuerde que después de 2024 el gobierno sea de coalición.

Llama poderosamente la atención que en Unid@s es preponderante la presencia de los agentes de la oligarquía económica, lo que muestra con claridad que lo que este frente opositor pretende en realidad es recuperar los espacios de influencia que ciertos grupos económicos perdieron con muchas de las medidas adoptadas por la 4T en su esfuerzo por redistribuir de manera más equitativa el presupuesto público y la riqueza social en general.

¿Hasta dónde puede avanzar Unid@s en su camino azaroso hacia las elecciones presidenciales de 2024? ¿Cómo se replicará esta alianza opositora a la 4T en las entidades federativas, toda vez que cada una de éstas tiene sus singulares condiciones políticas?

En el caso de Yucatán, ¿decidirá Unid@s jugárselas contra Morena —partido hasta ahora favorito para ganar la gubernatura en 2024—, y echarle toda la carne organizativa y financiera al asador con el apoyo que tal vez decida brindarle a Renán Barrera Concha, el precandidato natural del PAN a la gubernatura?

Sólo el tiempo dará respuestas claras a estas interrogantes. Como quiera que fuere, estamos convencidos de que la conformación de opciones diversas e incluso radicalmente encontradas para acceder al poder fortalecen el pluralismo político y avivan el interés de la ciudadanía en los asuntos cruciales de nuestra vida pública.

Por lo demás, estamos ciertos que uno de los cambios importantes que ha traído la actual alternancia en el poder federal consiste en que los asuntos públicos se discuten abiertamente y que los ciudadanos han adquirido una gran madurez política para analizar las propuestas que se le presenten y, en su momento, para decidir libremente el sentido de sus votos en la intimidad soberana de las urnas. Al tiempo.— Mérida, Yucatán.

canek_1999@yahoo.com.mx

Doctor en Educación. Director de la Universidad Pedagógica Nacional en Yucatán.

 

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