“Soy el último presidente de la Revolución” —José López Portillo y Pacheco (1976-1982)

Este trabajo se inicia con una afirmación de León Trotsky: “La historia de las revoluciones es para nosotros, por encima de todo, la historia de la irrupción violenta de las masas en el gobierno de sus propios destinos”.

Esa es también la historia de la revolución mexicana, dice Adolfo Gilly.

La gesta revolucionaria estalló el 20 de noviembre de 1910; fue un movimiento social y político que buscó en primera instancia acabar con la dictadura del general Porfirio Díaz.

En el Plan de San Luis se estableció que de las 6 de la tarde en adelante del domingo 20 de noviembre todos los ciudadanos en todas las poblaciones de la República deberían levantarse en armas bajo el plan maderista.

En la Revolución de 1910, que dejó casi un millón de muertos, participaron hombres y mujeres convencidos de la necesidad de un cambio radical y terminar con un régimen déspota, caduco, cruel y despiadado.

Friedrich Katz cita a Francisco Bulnes, quien señaló: “En su origen la Revolución mexicana estuvo dirigida principalmente contra la influencia, el prestigio y los intereses de los Estados Unidos”.

La otra dictadura

El porfirismo duró más de 30 años, de 1876 a 1880 y de 1884 a 1911. En 1929, se inició en México otra dictadura, pero ésta fue partidista y duró más de 70 años.

Esa dictadura se inició con la desaparición de los caudillos de la Revolución mexicana y la fundación en 1929 del Partido Nacional Revolucionario (PNR) por el general Plutarco Elías Calles, para el bienestar de la familia revolucionaria.

En 1938 el PNR se transformó en Partido de la Revolución Mexicana (PRM) en el gobierno del general Lázaro Cárdenas del Río; su misión fue aglutinar a la masa de obreros y campesinos.

El 18 de enero de 1946 fue fundado el Partido Revolucionario Institucional (PRI), instituto político que se constituyó con tres confederaciones: la Confederación de Organizaciones Populares (CNOP), la Confederación de Trabajadores de México (CTM) y la Confederación Nacional Campesina (CNC).

Actualmente el PRI corre el riesgo de desaparecer, pese a los ajustes que se realizó en 2000 con el triunfo en la votación por la presidencia de la República del PAN con su abanderado Vicente Fox (2000-2006) y con elección presidencial de Felipe Calderón (2006-2012).

En las elecciones de 2012 el PRI “recuperó” la presidencia de la República con el discutido “triunfo” de Enrique Peña Nieto; empero, en 2018, el PRI sufrió la derrota más fuerte de su historia, al triunfar el abanderado del Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA) Andrés Manuel López Obrador.

El contexto histórico del levantamiento armado del 20 de noviembre de 1910 fue la dictadura de Porfirio Díaz. La terquedad del hombre de mantenerse en el poder, el que defendió a México en los momentos más cruciales por la intervención extranjera, con la toma de Puebla o la Batalla del 2 de abril de 1867, propició la conformación de un frente de lucha que encabezó Francisco I. Madero.

En esa lucha participaron los hermanos Jesús, Ricardo y Enrique Flores Magón, Aquiles, Máximo y Carmen Serdán, Emiliano Zapata, Doroteo Arango (Pancho Villa), José María Pino Suárez, Álvaro Obregón, Venustiano Carranza, Pascual Orozco, Plutarco Elías Calles y muchos más, no menos importantes.

Adolfo Gilly señala que: “En junio de 1910, Porfirio Díaz se hizo reelegir en su cargo. El candidato de oposición Francisco I. Madero estaba en la cárcel. Puesto en libertad condicional, Madero escapó a Estados Unidos en octubre y el 5 de ese mes, en la ciudad de San Luis Potosí, lanzó el Plan de San Luis. Ese programa declaraba nulas las elecciones que se habían efectuado, proclamando a Madero, presidente provisional, desconociendo al gobierno de Porfirio Díaz y afirmaba el principio de la no reelección”.

Un problema fue el tema de álgidos debates en años previos a la Revolución mexicana. La tenencia de la tierra fue el motivo por el cual los campesinos se sumaron a la Revolución, pues en el porfiriato grandes extensiones de tierras estaban en manos de terratenientes, en los latifundios y en haciendas henequeneras en el sureste del país.

El problema de la tenencia de la tierra fue vital y de trascendencia en la lucha revolucionaria. Arturo Warman señala en su ensayo “El proyecto político del zapatismo”: “El zapatismo revolucionario del sur, encabezado por Emiliano Zapata, entre 1910 y 1919, es notable en muchos sentidos. Es de sobra conocida su radical intransigencia en la cuestión del reparto de la tierra que tanta influencia ejerció en el desarrollo posterior del país”.

Conclusión sobre la Revolución Social Mexicana: en los hechos, el movimiento social y político más importante en América Latina en el Siglo XX, se interrumpió y sus programas sociales concluyeron en el gobierno del general Lázaro Cárdenas.— Mérida, Yucatán.

chilambalam945@hotmail.com

Maestro de la Universidad Pedagógica de Mérida

 

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