Rodrigo Llanes Salazar (*)

En el tercer capítulo de la segunda temporada de la excelente serie “The White Lotus” (de HBO), la cual se desarrolla en un lujoso hotel en Sicilia, Italia, una familia de tres hombres, nieto, padre y abuelo, tienen una conversación sobre las locaciones en las que fue filmada “El padrino”.

Bert, el abuelo, comenta que el “El padrino” es “la mejor película norteamericana que se ha hecho”. Su joven nieto, Albie, responde: “es porque sientes nostalgia por los viejos días del patriarcado”. Y abunda: “los hombres aman a ‘El padrino’ porque se sienten castrados por la sociedad moderna. Es una fantasía sobre un momento en el que podían salir y resolver todos sus problemas con violencia y acostarse con todas las mujeres y luego volver a casa con su esposa que no les hace preguntas y les prepara pasta (…) películas como esa socializan a los hombres para que tengan esa fantasía”.

A muchas de las películas que han sido considerada “las mejores de la historia” —“El padrino”, “Ciudadano Kane”, “Vértigo”, por citar algunas— se les puede atribuir más de un elemento de la masculinidad tóxica que Albie, el joven de la serie “The White Lotus”, cuestiona.

Particularmente, en el ámbito del cine, el movimiento feminista #MeToo y las críticas a la supremacía blanca —por ejemplo, la etiqueta #OscarsSoWhite que, según un artículo del “New York Times”, cambió los premios Oscars— han logrado visibilizar el trabajo cinematográfico realizado por mujeres y personas no blancas.

La creciente visibilización de la diversidad es notable en los resultados de la encuesta de la publicación “Sight and Sound”, editada por el Instituto Británico del Cine, dados a conocer el pasado 1 de diciembre.

Como observa Eric Grode en otro artículo del “New York Times”, para muchos cineastas, la encuesta de “Sight and Sound”, realizada cada diez años, ha servido como un estándar de oro para definir cuáles son las mejores películas de la historia.

El influyente crítico de cine Roger Ebert afirmó que esta encuesta es “por mucho la más respetada”.

“Sight and Sound” publicó los resultados de su encuesta por primera vez en 1952. En ese entonces, la mayoría de los 63 críticos del Reino Unido, Francia, Estados Unidos, Italia, Alemania, Dinamarca, Suecia, Bélgica, Checoslovaquia y Yugoslavia que fueron encuestados consideró que “El ladrón de bicicletas”, de Vittorio De Sica, era la mejor película de todos los tiempos.

“Sight and Sound” ha repetido este ejercicio cada diez años. En 1962, 70 críticos, principalmente de Inglaterra, Estados Unidos y Francia, coincidieron en que “Ciudadano Kane”, de Orson Welles, era la mejor película de la historia. A partir de entonces, “Ciudadano Kane” se convirtió canónicamente en “la mejor película de la historia”: “Kane” mantuvo su primer lugar en las encuestas de 1972, 1982, 1992 y 2002.

El Instituto Americano del Cine realizó encuestas similares en 1998 y 2007 y en ambas ocasiones “Kane” resultó elegida como la mejor película de la historia. Roger Ebert es uno de los muchos críticos que considera a “Ciudadano Kane” la mejor película que se ha hecho.

En la encuesta de 2012 de “Sight and Sound”, “Vértigo”, de Alfred Hitchcok, desplazó a “Ciudadano Kane” como la mejor película de la historia. En un artículo para la publicación “Slate”, Aisha Harris formuló tres hipótesis sobre este reemplazo.

De acuerdo con Harris, el personaje femenino protagónico de “Vértigo” y el foco en la obsesión masculina con el cuerpo femenino contribuyeron a que la película sea vista más cercana al clima cultural actual, en contraste con el mundo masculino-céntrico de “Ciudadano Kane”.

No obstante, no parece que la perspectiva feminista haya pesado en los resultados de la encuesta de “Sight and Sound” de 2012: solo había una película dirigida por una mujer en los primeros 50 lugares.

Otras posibles razones son, según Harris, la “fátiga” de Kane —por cincuenta años fue considerada la mejor película de la historia— y la visión de que la película de Welles fue más celebrada por sus innovaciones técnicas que por su contenido.

No obstante, los resultados de la encuesta de “Sight and Sound” no resultaron del todo sorprendentes. Nueve de los primeros diez lugares de la lista ya habían estado en el top 10 en listas anteriores. Además, como observa Bilge Ebiri en la edición de “Ciudadano Kane” de Criterion Collection, el destronamiento de “Kane” por “Vértigo” se “sintió como la culminación de un proceso de décadas (…) en 2012, cuando más películas de todas partes del mundo eran más accesibles, los cinéfilos parecieron cuestionar, más fuerte que nunca, el valor del canon (…) y ‘Ciudadano Kane’ había llegado a representar para algunos la naturaleza pesada, no cambiante del canon”.

Mucho ha cambiado en los últimos diez años. En los resultados de la encuesta de “Sight and Sound” dados a conocer el pasado 1 de diciembre, casi la mitad del top 10 son películas que por primera vez ocupan los primeros lugares de la lista.

Notablemente, la película que ahora es considerada la “mejor de la historia” es “Jeanne Dielman, 23 Quai du Commerce, 1080 Bruxelles”, de la cineasta belga Chantal Akerman.

Por primera vez en setenta años una mujer no solo se ubica en el top 10, sino que alcanza el primer lugar. Y no está sola. El número 7 se lo llevó la francesa Claire Denis con “Beau travail”.

En contraste con los 63 críticos que participaron en la primera encuesta de “Sight and Sound” en 1952, en la actual lo hicieron más de 1,600 personas involucradas en el mundo del cine.

En los resultados no solo figuran más películas hechas por mujeres que nunca —con filmes de Akerman, Denis, Agnès Varda, Maya Deren, Vera Chytilova, Julie Dash, Barbara Loden, Jane Campion y Céline Sciamma—, sino que también es una lista mucho más global, en la que por primera vez se incluyen películas de Nueva Zelanda (la extraordinaria “El Piano”, dirigida por Campion), de República Checa (“Daisies”, de Chytliova), Corea del Sur (la premiada “Parásitos”) y Tailandia (“Tropical Malady”). Sin embargo, no hay ninguna película latinoamericana y el único filme en español es la bella “El espíritu de la colmena”.

Sobre la nueva “mejor película de todos los tiempos”, “Jeanne Dielman 23 Quai du Commerce, 1080 Bruxelles”, me permito citar un párrafo de un artículo que publiqué en este mismo espacio el 20 de julio de 2020:

En este filme se aborda meticulosamente la vida cotidiana de una mujer y sus quehaceres domésticos como la limpieza de su departamento o la preparación de la cena para su hijo.

Jeanne, la protagonista, se prostituye, pero no vemos las escenas de sexo, solo sabemos que duran lo mismo que le lleva preparar una cena. Akerman logra una representación crítica del trabajo doméstico y del trabajo sexual al que han sido sometidas las mujeres, y la escritora y filósofa francesa Simone de Beauvoir comparó el repetitivo trabajo doméstico de Jeanne con la tortura que sufre Sísifo.

La elección de “Jeanne Dielman” como “mejor película de todos los tiempos” cuestiona el canon que ha encumbrado a cintas como “Ciudadano Kane”, “Vértigo” y “El padrino”. Pero también es cuestionable la idea misma del canon, sobre todo en una época en la que bases de datos como IMDb y redes sociales como Letterboxd hacen proliferar numerosas listas de “mejores películas”.

En IMDb, la película con mayor puntuación es “The Shawshank Redemption” o “Sueño de fuga”, seguida de “El padrino” y “Batman: el caballero de la noche”.

En Letterboxd, recientemente fue noticia que las calificaciones de los usuarios han colocado al impactante drama ruso “Ven y mira” como la mejor película, seguida de “Parásitos” y “Harakiri” (“El padrino” ocupa el quinto lugar).

Desde luego, todas estas listas son cuestionables, pero, en tanto que constituyen el canon, ejercen influencia en lo que las personas deciden ver; también guían la conversación. No se trata de ignorar el pasado, ya que películas tan masculino-céntricas como “Ciudadano Kane” tienen mucho que hacernos pensar sobre poderosos magnates influyendo en los medios de comunicación y en el mundo entero.

Pero la apertura del canon a la diversidad nos lleva a conocer y a sentir otras miradas y sensibilidades, fundamentales no solo para el cine, sino para la vida toda.— Mérida, Yucatán.

rodrigo.llanes.s@gmail.com

Investigador del Cephcis-UNAM

 

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